miércoles, 17 de septiembre de 2014

DOSSIER INSULA IV

ENTRE ESPAÑA E ITALIA
 
EL CALIGRAFISMO


En España este tipo de cine adoptó un aire peculiar, que en forma muy escasa fue utilizada por los transalpinos. Se trata de la variante histórica o por mejor decir, historicista, y para el gran público de barbas y pelucas. Los estilistas de la forma encontraron un cómodo refugio para hacer circular por caminos sentimentales a los héroes románticos del folletín y la fotonovela, avant la lettre, Juana La loca, María Padilla, Inés de Castro o Cristóbal Colón, vieron pasar sus espectros bajo la luz, tenuemente expresionista de los excelentes directores de fotografía de la posguerra y hasta las puertas del que, no tantos años después, se denominara “nuevo cine español”.


Cuando la moda arrinconó esa clase de cine, aunque como queda apuntado mucho tiempo después en España, para Juan de Orduña, Rafael Gil o Luis Lucia, se abrieron unas perspectivas profesionales únicamente circunscritas a lo que pudieran hacer en España. Si cuando los italianos dejaron de ser caligrafistas, y Amedeo Nazzari pudo ser Don Juan de Serrallonga en España, Aurora Bautista no podría revivir sus pasiones ni en Italia, ni en ninguna otra parte, al dejar de ser posible en España.


Del gusto por el caligrafismo italiano, el español tomó un sentido aristocrático de la Historia. Zorrilla, Tamayo y Baus, y aún Benavente podían ser sus inspiradores; la interpretación de acentos teatrales; la aceptación de la narración río, plena de acontecimientos en el tiempo que servía para afirmar personalidades nacionales, apoyadas por el mundo oficial. Sin embargo todo parecía hacerse sotto voce, y nada plenamente asumido. La influencia de algunos films como Un colpo di pistola o Piccolo mondo antico, fue fácilmente asumido por el cine español si que en ello mediara una fuerte voluntad, justo lo contrario de lo que ocurrirá con quienes aceptaron la influencia neorrealista, expuesta con vehemencia – siempre que la censura lo permitía - a partir de obras como Surcos (Jose Antonio Nieves Conde, 1951). Para los seguidores españoles del neorrealismo era muy importante que se notara por dónde iban sus intenciones estéticas y políticas, mientras que los formalistas del sentimiento no estimaban importante levantar la voz, y decir, quiénes eran, y por qué hacían aquél tipo de cine.


En el cine caligrafista italiano, una obra se alza como magna sepultura. Senso (Luchino Visconti, 1953) batió al caligrafismo en su propio terreno. Aunó los elementos decorativistas que habían devenido superficiales en las obras caligrafistas con otro sentido de la Historia, violento y profundo que agitó lo que habían sido las aguas tranquilas del cine de palazzos, ventanales y cortinas. El caligrafismo ya en aquellos años en Italia era un recuerdo, y Senso, años después, un epitafio para viejas ilusiones perdidas. En realidad a nadie pareció importarle mucho. En España sin embargo la sombra del caligrafismo acabó informando el cine español sin que una fecha, en forma clara y decidida, pudiera mostrar aquello de “hasta aquí llegaron las aguas”.
Adenda: Films españoles caligrafistas con intervención italiana


1943
Dora, la espía   de Rafaello Matarazzo  con Maruchi Fresno, Adriano Rimoldi, Jesús Tordesillas
Noche fantastica  de Luis Marquina  con Paola Barbara y Carlos Muñoz

1944
Empezó en boda  de Rafaello Matarazzo  con Fernando Fernán Gómez y Sara Montiel
de Rafael Gil con Paola Barbara, Rafael Durán, Guillermo Marín

1947
Angustia de Jose Antonio Nieves Conde  con Adriano Rimoldi, Amparo Rivelles, Fernando Nogueras
Cuando los ángeles duermen de Ricardo Gascón con Amedeo Nazzari, Clara Calamai y Alfonso Estela
El ángel gris de Ignacio F. Iquino con Adriano Rimoldi y María Martín
La nao capitana de Florián Rey con Paola Bárbara, Manuel Luna, José Nieto

1948
Conflicto inesperado de Ricardo Gascón con Amedeo Nazzari, María Asquerino, Antonio Bofarull
La vida encadenada  de Antonio Román con Adriano Rimoldi y María Martín
Si te hubieras casado conmigo  de Victor Tourjanski con Adriana Rimoldi y Amparo Rivelles

1949
Don Juan de Serrallonga  de Ricardo Gascón con Amadeo Nazzari y María Asquerino
El sótano de Jaime de Mayor con Paola Bárbara, Jesús Tordesillas, Camilo José Cela y María Brun
Pacto de silencio de Antonio Román con Adriano Rimoldi y Ana Mariscal

1951
El correo del rey de Ricardo Gascón con Cesare Danova e Isabel de Pomés

1953
El tirano de Toledo  de Fernando Palacios y Henri Decoin con Alida Valli y Pedro Armendariz
Sucedió en Damasco de Jose López Rubio con Paola Barbara y Rafael Navarro

1957
El conde Max  de Giorgio Bianchi con Susana Canales, Vittorio de Sica, Juan Calvo
La puerta abierta  de Cesar Ardavín con Amedeo Nazzari, Marta Toren y Rafael de Cordova

1959
Café de puerto de Rafaello Matarazzo  con Amedeo Nazzari, Jose Guardiola, Yvonne Sanson

Emiliano Puértolas/Luis Betrán

2 comentarios:

  1. Quizas Pequeñeces permanece mas en nuestro recuerdos por la aceptacion que tuvo en nuestros padres tan aficionados al cine y al teatro Ni fue la mejor ni la peor pero fue un filme que por su tema calo profundamente en la sociedad de aquellos años....

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    1. Bonito seudónimo. Gracias por el comentario. No es un mal film "Pequeñeces, un digno melodrama con una Aurora Bautista desmelenada. Por cierto, en la película (novela del padre Coloma) se llamaba nada menos que Currita Albornoz., y en ella debutó "el niño" Carlos Larrañaga que, como fruto del pecado, al final se moría el pobre. Cordiales saludos.

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