miércoles, 11 de diciembre de 2013

BOYERO, LINCOLN, MANDELA Y OBAMA

La clase dirigente española que ha venido gobernando el país durante muchos siglos hasta hoy mismo, es la más reaccionaria, inculta y bárbara de toda Europa. Esa clase es la que ha venido conformando “España”. Las consecuencias son evidentes y han llegado hasta nuestros días. Han construido un país a su medida. Y es lo que hay.


BOYERO, LINCOLN, MANDELA Y OBAMA

Lincoln hubiera flipado de gozo al constatar que el gran héroe del siglo XX y también otro que lleva camino de serlo en el XXI pertenezcan a esa raza con la que él se empeñó en que tuviera los mismos derechos que los blancos, cargándose la esclavitud a sangre y fuego y pagando la factura de su humanista osadía al ser acribillado en un teatro por un actor de segunda fila. El primer héroe acaba de morir en olor de santidad y se llama Mandela. El segundo, un tal Barack Obama (ojalá que también pueda palmarla en la cama, que los de siempre no decidan convertir en mártir al negro que consiguió el trono del universo), asegura que no puede imaginar su propia vida sin el ejemplo que dio Mandela. Y, cómo no, los políticos de cualquier parte e ideología, se deshacen con expresión desolada entonando emocionadas loas al finado. Aunque sean muy sinceros, todo suena a frases hechas. ¿Quién demonios iba a atreverse a mostrar indiferencia ante la desaparición de un símbolo tan grandioso? Hasta los que le entrullaron durante 27 años en una celda diminuta acabaron bendiciendo su magnánima y pragmática figura.


Aunque creo recordar que Margaret Thatcher, aquella campeona del liberalismo, aquella bruja especializada en sacudirle escobazos a los pérfidos y antipatrióticos huelguistas, personificó su idea del terrorismo en Mandela. Pero no escucho en ningún lugar el testimonio sobre Mandela del sudafricano que más me apasiona, de un escritor genial llamado Coetzee, alguien que detestaba el país del apartheid, pero convencido de que despues de su desaparición seguía imperando la desgracia. Muestran una fotografía del Mandela anciano en la que no sonríe, con la mirada tan triste como perdida. Un señor con gafas le agarra la mano con expresión fraternal. Es el actual presidente de Sudáfrica. Y detrás de ellos aparece un grupo de gente con gesto entre jovial y beatífico. Son la familia de Mandela. Al parecer, también poseen vocación de buitres y de sanguijuelas. Dos nietas montaron un reality show en el que visitaban eufóricas la celda en la que intentaron pudrir al abuelito. Otro pretende instalar los huesos de Mandela en un hotel de lujo que posee. Hay hostias entre ellos por pillar los derechos de imagen y la herencia del prócer. No se puede tener todo, gran hombre.

Carlos Boyero
El País, sábado 7 de diciembre de 2013


De sobras es bien conocida la amoralidad que caracteriza a este peligroso individuo. Durante muchos años fue el crítico, solo cinematográfico, del diario “El Mundo”. Luego, y a raíz de la muerte a los 70 años del gran Angel Fernández Santos, fue fichado por “El País” que le otorgó una cancha de mayor amplitud. Boyero escribe en el todavía “diario más vendido” no solo de cine, sino también de política y hasta de literatura. Obvio decir que ni puta idea de ninguna de las tres materias – consultar en Google ¿quién es el peor crítico de cine de España? -, pero es que no fue contratado (y muy bien pagado, lo que no duda en proclamar a los cuatro vientos) por sus “presuntos conocimientos”. La deuda altamente onerosa de Prisa tuvo que ver en este feo asunto. Boyero está en “El País” – antaño socialdemócrata, hogaño ni chicha ni limoná (Satán bendiga a El Roto) y tan monárquico como “La Razón” o “ABC” – para loar las grandezas del alcahuete, genocida e impresentable imperio USA y, de paso, denostar todo aquello que provenga de Europa, Asia o Latinoamérica. El artículo destila una mala leche contra el “intocable” Madiba (1) que trata de ser sutil pero, una vez más, la hercúlea incultura del capo Boyero le traiciona. La comparación con Lincoln es bochornosa. ¿Cuántos años pasó en la cárcel aquel presidente estadounidense tan beatificado?. ¿Cuál fue su verdadero objetivo al lanzarse – con todo a su favor, por supuesto – a una sangrienta Guerra Civil?. Gore Vidal en su voluminoso libro sobre Lincoln – en el que evidentemente no se basó Steven Spielberg para su hagiográfica película – pone los puntos sobre los íes. El más mitificado, por los yankuzos, presidente buscaba apoderarse del algodón sureño y lo de abolir la esclavitud fue una excusa propia de hombre tan astuto como trapacero.


Y no digamos la cita a Obama. Aún estoy por ver los logros del primer presidente usaco de raza negra. ¿Podrían ser, por ejemplo, los drones y la vigilancia exhaustiva no ya a sus teóricos enemigos – Rusia, China – sino también a sus incondicionales aliados y/o colonias?. El telecinquero Boyero remata la faena mencionando las bajezas de la familia y herederos de Mandela. ¿Cabe mayor mendacidad?. Y que sabrá él de Coetzee y su extraordinaria novela “Herencia”. En ningún momento el gran escritor cuestiona al dirigente fallecido. Si que duda, que no expresa, aquello tan célebre de que “para que todo siga igual es preciso antes que todo cambie” pueda suceder en el país en el que ciertamente han montado un vergonzante circo para despedir a Madiba. Y con gran abundancia de repugnantes clowns: Mugabe, Raúl Castro, Maduro….y con su habitual sonrisa de idiota el mismísimo Mariano Rajoy. Y el principito que llegará, horror, a ser rey.

Lo más grave del ponzoñoso escrito del tipejo. En 2008, justo antes de su 90 cumpleaños, Estados Unidos otorgó a Nelson Mandela un obsequio muy especial: lo retiró de su lista de terroristas en la que había figurado por décadas. Algo que este gañán omite, sustituyéndolo por una de las incontables maldades de la cerda Thatcher. Ya si, reconozco que me enferma, y la vez me divierte, la sibilina villanía de Boyero. No se puede hablar mal del “gran Imperio Universal (en todas las disciplinas) sobre cuyo trono aposenta sus posaderas Barack Obama”.  Y si de literatura se trata, Boyerísmo con quien practica el onanismo es con escritor tan horroroso como James Elroy. Mandela no era perfecto, Lincoln menos, Obama menos que menos y servidor menos que menos que menos y, en la más pútrida de las letrinas arroja sus excrementos Boyero. Me da vegüenza escribir estas últimas palabras. No tienen otra razón de ser que parodiar, más mal que bien, el chulesco y enlodado castellano del mercenario más seguido por los borregos choricistanescos. En letra impresa o vía Internet. Qua la televisión impera porque “una imagen vale más que mil palabras”
La clase dirigente española que ha venido gobernando el país durante muchos siglos hasta hoy mismo, es la más reaccionaria, inculta y bárbara de toda Europa. Esa clase es la que ha venido conformando “España”. Las consecuencias son evidentes y han llegado hasta nuestros días. Han construido un país a su medida. Y es lo que hay.


Luis Betrán 

1) Hay dos tipos de neofascistas que van brotando como incontrolables hongos un día sí y otro también. Los que equiparan al PP con el PSOE. No siento la menor simpatía por el partido político de Felipe González o Rodriguez Zapatero, pero como diría Ortega y Gasset “no es eso, no es eso”. O los que van a manifestaciones y se adornan de un aura de “rebelión” mientras son devotos lectores del “Mundo de Pedro J.”. Ya me he referido a “El País” de hoy mismo, pero si lo comparamos con el otro diario más vendido – “El Mundo”, claro – me sale otra vez Ortega: “no es eso, no es eso”.

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