lunes, 1 de agosto de 2011

Memorias de 1967 a 1977.- La década prodigiosa XIII.- La Memoria




Mariano Cariñena


GENTES DE ZARAGOZA EN LA DÉCADA




Juanjo Vázquez

Radio Popular (hoy COPE) era, en principio, la emisora más reaccionaria de la ciudad ya que sus dueños no eran otros que los curas, por supuesto tridentinos. Sin embargo allí conocí a individuos que, a su vez, contribuyeron al afianzamiento izquierdista de mi persona. Yo formaba parte del equipo que ejercía la crítica cinematográfica y, sin remilgos, era la más viva y original que se podía escuchar o leer. Emiliano Puértolas - que rápidamente se convertiría en íntimo amigo mío y .....hasta hoy mismo - y Mariano Baselga, José Antonio Armillas (escorados a la derecha), y Juanjo Vázquez y Juan Graell. Estos dos últimos ultraizquierdistas. El primero escribía cosas como que Buñuel era un embustero conservador y "El ángel exterminador" una apología de los ejercicios espirituales. Pero como la vida, y más la política, da tantas vueltas héte aquí que con el paso del tiempo se pasó al P.S.O.E. y llegó a ocupar durante bastantes años el cargo de Viceconsejero de Cultura en la D.G.A. En consecuencia, y según avanzaba su carrera de trepa, Emiliano y yo le retiramos el saludo. No hará falta añadir que de cine no tenía ni puta idea. El pobre Juancho Graell se escoró al teatro y falleció muy prematuramente.  Creo que llegó a formar parte del magnífico Teatro Estable de Zaragoza, junto a Mariano Cariñena, Eduardo González, los hermanos Anós, María José Moreno............grupo teatral inolvidable que llevó al mismísimo Teatro Principal a autores como Bertolt Brecht, Valle Inclán o Max Frisch.






Plácido Serrano

Plácido Serrano era algo así como el locutor estrella en programas musicales. "Club 500" y "Nocturno en jazz" fueron espléndidos, y tenía la costumbre de convocar reuniones en la sede de la "populera" (Plaza de la Seo) en las que se discutía - sottovoce - de todo lo divino y humano. El caso es que se hizo famosillo, abandonó la música y se largó a la S.E.R. (Radio Zaragoza), donde ya en la democracia entrevistaba a los "capos" de la política en Aragón en "Café con Pólvora". Su izquierdismo fue siempre poco creíble, aunque el recuerdo más exótico que tengo de él fue en una comida en casa Emilio (antes del 20-N-75) en la que me dijo que era imprescindible formar un partido que se denominase P.S.U.A., a imitación del P.S.U.C. catalán. Tal iniciativa evidentemente no prosperó. 






Raúl Soria fue un tipo singular donde los haya. En su programa de discos dedicados "Amistad y música" prohibió se radiasen canciones de Raphael Y Manolo Escobar, los cantantes supremos del franquismo. Su aspecto físico se asimilaba al de un derrotado de la República recién salido del trullo. Delgadísimo, de tez macilenta, vivía solo en una habitación del desaparecido y feo Hotel Arana, sito en la esquina de la Avenida Goya con Fernando el Católico. Allí, en un cuartucho más bien lúgubre te encontrabas a un tipo que era un infatigable lector y poseedor de una cultura que nadie hubiera podido sospechar. Además se confesaba marxista convencido y fue él quién me proveyó de los textos de lectura obligada para entender la teorías y la praxis de herr Karl: libros del gran economista revolucionario, de su amigo y protector Engels, de Politzer, Luxemburg, Kolontai, Lenin, Mao, Gramsci.....Aprendí las reglas del materialismo dialéctico, admiré, sobre todo, "El origen de la familia, la propiedad privada y el estado", no superé la durísima prueba de "Das Kapital" y quedele sumamente agradecido, tanto por su proselitismo como por su extrema cortesía. Hace más de 30 años que no se nada de él. Algo que sucede con los tipos solitarios.





En una de esas reuniones que he mencionado, un día se presentó un estudiante de derecho delgado, barbudo y con gruesas gafas. Se llamaba Arturo Acebal y con el paso del tiempo se convertiría en un notable abogado laboralista. Era un rojo auténtico que sufriría torturas y cárceles y nada tenía que ver con tantos universitarios que se autoproclamaban "rojos" o muy rojos al socaire de lo que fue moda en aquellos años, incrementada por los sucesos en Francia de mayo del 68. A.A. afirmó rotundamente - tenía toda la razón - que los recitales de Raimon, Serrat, Paco Ibañez, Pi de la Serra, Llach, Guillermina Motta, Elisa Serna, Labordeta, Pablo Guerrero, La Bullonera, Carbonell eran actos políticos contra el franquismo. Curiosamente había quién pensaba, y lo continúa haciendo con más vehemencia en 2011, que se trataba de manifestaciones separatistas de unas señoras y caballeros - los que cantaban en catalán o valenciano - que por nada del mundo querían ser españoles. Diescrepo: Raimon, el más significativo entonces, era tan aclamado en Barcelona, en Valencia (su tierra) como en Madrid. Signos de paranoia aragonesa que década tras década llegarían a rozar lo demencial. Conocí a dos pirados del P.S.A. (Partido Socialista de Aragón) que exigían ¡¡una ETA aragonesa!!. Viven todavía pero no escribiré su nombre. Ocultaré sus vergüenzas.






Arturo Acebal me presentó, a su vez, amigos suyos de la misma cuerda ideológica. Nos reuníamos en su casa y escuchábamos las prohibidísimas canciones de Leo Ferré, Georges Brassens, Jacques Brel, Guy Beart, Jean Ferrat y demás geniales santones de la chanson que tanto habían influido en "Els setze jutges". Se me propuso llevar estos textos traducidos a la Universidad - Facultad de Ciencias - y allá que impartimos Acebal y yo. charlas, con audiciones, de estos virulentos poetas. Yo elegí a Brel y Ferré. Acebal a Brassens y Ferrat. Y ni corto ni perezoso leyó en castellano la escandalosa pieza de Brassens "Las trompetas de la fama", dedicada al padre Duval un cura cantor que vendía discos como churros en nuestra venerada Francia. Dios, la que se armó cundo Arturo deletreó aquello de: estaba yo desnudo en la calle aireando mis genitales cuando me dí de bruces con el Padre Duval, la tonsura canora, y llegamos a un acuerdo de caballeros; el me quitaría las ladillas de mis cojones y yo le mataría los piojos de la tonsura. Aplausos, berridos, abucheos y presuntas feministas que salieron pitando del aula. Exactamente lo mismo que cuando yo leí "La última cena" de Brel con la exclamación de "subiré a lo alto de mi colina e insultaré a los burgueses gritando ¡¡Dios es un muerto!!! por última vez.





Jaime Gaspar Auría (biografía)

Nace en Huesca en el seno de una familia progresista. A los 15 años se afilia al PSOE. En 1936, tras ser fusilado su padre (médico-militar leal al gobierno legítimo de la República) se traslada con su familia a Zaragoza, donde estudia Filosofía y Letras y Magisterio.Se dedica a la docencia (Director del Colegio San Isidoro, profesor de la Escuela de Turismo de Zaragoza, catedrático de Geografía e Historia en el instituto Miguel Servet y en la Universidad Laboral de Zaragoza). En 1977 es elegido diputado por el PSOE en las Cortes Constituyentes. Fue también secretario político del comité permanente de la Asamblea de Parlamentarios de Aragón.Ocupó el cargo de vicepresidente en el primer Gobierno de Aragón (1978-79).
En el ámbito profesional, es Decano del Ilustre Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias (1973-1983), donde lleva a cabo una gran labor de recuperación y estudio de temas aragoneses. Organiza la Federación de Colegios Profesionales de Aragón la cual lleva a cabo el Congreso de Estudios Aragoneses en 1976, del cual es elegido Presidente. Fue también miembro del Patronato de la Universidad de Zaragoza.-

Obtenido de «http://es.wikipedia.org/wiki/Jaime_Gaspar_y_Aur%C3%ADa»



Y lo dejo a 1 de agosto de 2011 con una postrera referencia a Jaime Gaspar y Auría, licenciado en Filosofía y Letras y socialista de toda la vida. No le tembló el pulso al aplaudir la invasión de Checoslovaquia por los tanques soviéticos y algún alcahuete le definió como el máximo representante en Aragón del marxismo rijoso. Le trate no poco en la década prodigiosa y en las elecciones de 1977 consiguió acta de diputado y el cargo de Primer Vicepresidente de la Comunidad Autónoma de Aragón. Le recuerdo con cariño aunque su ética fuese más bien dudosa. Murió en 1997. La muerte de su hijo Jaimorro, con menos de 20 años, en una carga policial contra una manifestación de la Joven Guardia Roja (rama juvenil de los maoístas de la O.R.T.) le afectó tan profundamente que no recupero jamás su don más estimado: la simpatía.

Ninguno de los aquí nombrados salvo Juan José Vázquez y Jaime Gaspar figuró jamás en lista electoral alguna ni ocupó cargo instirucional. Tampoco el abajo firmante


Luis Betrán


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