sábado, 26 de febrero de 2011

Intermedio de una ópera






Los que hayan leído los dos últimos post aparecidos en vergerus creo que habrán entendido. De nuevo este blog va a cerrar y esta vez me temo que la clausura va a ser larga. En las representaciones de ópera los descansos entre acto y acto suelen rebasar la media hora. No digamos si el autor es Richard Wagner. Allá, en la verde colina de Bayreuth, adonde siempre quise ir y ya se que no llegaré jamás, los intermedios superan la hora y dan tiempo suficiente para que los devotos de la liturgia wagneriana almuercen o cenen. Les aguarda todavia una larga velada.





Ignoro, como de costumbre, el tiempo que vergerus va a estar "de vacaciones por enfermedad". Como dijo el ilustre torero Rafael el Gallo: lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Ni yo ni mi lenguaraz alter ego tenemos ganas de escribir nada. Esta impúdica confesión de impotencia es producto del cáncer y de ese método, tan eficaz dicen, terapéutico llamado quimioterapia. Estos últimos días apenas si puedo desplazarme. Las piernas no me llevan o bien se acalambran. No tengo fuerzas en los brazos ni en las manos. Si toco un objeto éste terminará indefectiblemente en el suelo y se hará trizas según de que material esté compuesto.






Como jugador de ajedrez siempre he sido un desastre. Antonius Block era muy bueno pero tenía que perder ante su implacable rival, que además era un tramposo. Nada tenía que hacer Steve Mc Queen en su extenuante partida de poker contra Edward G. Robinson. El desenlace lo conocíamos de antemano.Sino la película "El rey del juego" que no se titulaba así más bien "The Cincinnati Kid", no hubiera tenido sentido alguno. Habría estado bueno que el inexpresivo Steve, que en paz descanse, hubiese ganado el envite, se hubiera tirado al muy putón de la Ann Margret y encima se hubiese casado con la dulce Tuesday Weld.. Parecería una película de James Gray, y habría sido menester personajes de  papi y mami aconsejando con la fe republicana de la más rancia y conservadora América a su vástago "perdido y hallado en el Templo" la senda que conduce al recto camino. Y el regreso del hijo pródigo se hubiese celebrado con boda, en tanto y el viejo y altanero jugador yacería en inmunda fosa víctima del infarto. Afortunadamente en  1965 James Gray no hacía cine.






¿Ha tenido y tendrá vergerus algún sentido?. Probablemente no. ¿ha sido la manifestación de narcisismo que tentos y tantos creen ver en los blogueros?. Tampoco. Ha sido el fácil recurso escrito de una soledad que quería expresarse y no hallaba otro medio. ¿Provocador?. En absoluto. Sucede que en este mundo de crisis gobernado por políticos corruptos y malvados, aunque no sean más que figurones de un carnaval de las tinieblas en el que otros peores - suponiendo que pueda existir en el ser humano una raza más depredadora y malvada que la de los administradores de la res pública - nos marcan el paso.








Como siempre que escribo un texto de  plañidero - y van.....- vergerus volverá. En mi facer cotidiano de los 4 o 5 últimos días pienso que no. Pero se que cuando el dolor aprieta la razón se seca y no, de ninguna manera. Me queda un peón de calidad y eso no lo sabe el de la capa negra.


Gracias a todos aquellos - se quienes son que habéis seguido vergerus o lo habéis leído ocasionalmente - y me disculpo por esta confesión chantajista e innoble. Ya avisé que vergerus no iba a ser un blog exclusivamente cinematográfico. Tampoco pude preveer su plazo de existencia. Ni entonces ni ahora.


No digo hasta pronto pero si que el que quiera podrá en un futuro impredecible leer las bobadas que aquí se queden. Lo espero, lo deseo, lo necesito.


Me miro en el espejo y el azogue me devuelve la imagen de Max Schrenk en el inmortal "Nosferatu" (1922) de Murnau. ¡¡¡Que bien¡¡¡. Las orejas son igual de puntiagudas pero yo soy más guapo, apolíneo, belllo.....¡¡¡Que viene el lobo, y ya nadie me hace caso¡¡¡



Agustin Luis Lucky Betrán Colás Dieste Correas Infanzón de La Almolda y Urrea de Jalón

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