jueves, 2 de julio de 2015

DOSSIER ORSON WELLES (4)


ORSON WELLES: MITO Y REALIDAD (4)
 

“El proceso” fue muy admirado en el momento de su estreno, pero vista ahora se comprueba que Welles y Kafka nada tenían que ver el uno con el otro. Estas evidentes discrepancias dan lugar no solo a interesantes tensiones entre el escritor y el cineasta. La puesta en imágenes de Welles es del todo genial, comenzando por ese prodigioso prólogo encargado al gran artista Alexander Alexeieff y su pantalla de alfileres, el aprovechamiento de los edificios abandonados de la Gare d’Orsay de Paris, bañados frecuentemente por la niebla, secuencias de gran impacto y brillantez, un reparto con grandes actrices y actores, en el que destaca la adecuación de Anthony Perkins a Joseph K. y la insípida aparición del propio Welles. Todo lo que Welles había hecho en su obra está aquí con una precisión, una fuerza y una oscura y terrible poesía que no tiene igual. 


La cámara se mueve  continuamente, cambiando los ángulos, en busca de la mirada más expresiva para cada instante. Hasta aquí todo extraordinario, incluido el adagio de Albinoni que jamás compuso Albinoni…..pero el Kafka de la prodigiosa novela no aparece por ningún lado. Joseph K. está en las antípodas de Charles Foster Kane, Hank Quinlan o Gregory Arkadin. Y la interpretación wellesiana del texto es tan superficial que el director de Wisconsin hasta se permitió el lujo de cambiar el final de la novela justificándose: “Kafka no habría escrito su final despues de Auschwitz. Miserias intelectuales de master Welles.


Gracias al español Emiliano Piedra y a financieros suizos, Welles pudo volver a Shakespeare en una película que es acaso su mejor obra tras “Ciudadano Kane”, aunque a mí me guste incluso más. “Campanadas a medianoche” (Chimes ad midnight o Falstaff, 1965) es una adaptación tan fiel y brillante que ni siquiera  los especialistas shakesperianos más exigentes pueden encontrarle defectos. Welles, en su guion, recopiló escenas de “Enrique IV”, “Enrique V” y “Las alegres comadres de Windsor”, así como notas extraídas del historiador isabelino Holinshed, para crear un texto totalmente nuevo que podría haberse titulado “La tragedia de sir John Falstaff”. Sin distorsionar la visión esencialmente cómica del personaje que dio Shakespeare, Welles supo crear un nuevo ser de ficción de heroico sentido del humor y gran bondad y generosidad, quizá con algunos defectos – hideputa, adorable lechoncillo que le lama Jeanne Moreau, pero finalmente trágico al negarse a comprender  y aceptar la ingratitud de los grandes y poderosos.


Rodada con exiguos medios en Ripoll, Cardona y la Casa de Campo madrileña – escenario de la mejor batalla jamás filmada, pese a ser en blanco y negro – con maravillosa fotografía de Edmond Richard – Welles había aprendido a manejar las luces y las sombras, desde que en “Ciudadano Kane” tuvo como operador al eminente Gregg Toland, adecuada música de Lavagnino e interpretaciones fabulosas del propio Welles – su mejor prestación como actor  -, Jeanne Moreau, Margaret Rutherford, John Gielgud y Keith Baxter. Tambien Fernando Rey, José Nieto y Andrés Mejuto aparecían unos instantes. “Campanadas a medianoche” – muy superior a “Otelo” y no digamos a “Macbeth”-, tuvo su estreno mundial en el cine Coliseo Equitativa de Zaragoza y no en Madrid como se ha escrito. Escenas como la citada batalla, el monólogo de Enrique IV (Gielgud) o la partida de lord Percy a la guerra son monumentos eternos de la Historia del Cine.


Como de costumbre, Welles no se privó de intentar ligar con Jeanne Moreau – sin éxito, a pesar de proclamar sinceramente que “era la mejor actriz del mundo” – asistir a corridas de toros y zamparse un cochinillo entero en el desaparecido “Casa Cándido” de Segovia. Actualmente puede ya verse esta inconmensurable obra maestra en las mejores condiciones. Repetiría con Moreau en el muy bello mediometraje “Una historia inmortal” (1968) rodado, entre otros lugares, en la muy turística plaza mayor de Chinchón.


Luis Betrán

Este texto ha consultado el Diccionario del Cine de Edicioines J.C., la biografía de Welles autorizada por Barbara Leaming y la mítica entrevista de Film Ideal a Orson Welles.

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