jueves, 24 de abril de 2014

REGRESO AL PRESENTE 2

RELATOS SOBRE PELIS DE AHORA (II

NIMPHOMANIAC, DE LARS VON TRIER (2013)


Con el inefable Lars me sucede que no me llevo con él demasiado bien. De hecho siempre me parece que el disfrazado payasete (y muy listo) danés siembra entre col y col desabridas lechugas. En sus comienzos me disgustaron sobremanera “El elemento del crimen” y “Europa” y me sorprendió su excelente “Medea” para la TV – más inventiva y menos críptica que la de Pasolini - , de su período “dogmáticos” me lo pasé bomba con la provocación de “Idioterne”, más tal placer resultó efímero. Von Trier enseguida se tomó a sí mismo en serio y se autoproclamó – sin general consenso – gran autor e intelectual de postín. Ni lo uno, ni lo otro. Odié “Rompiendo las olas” (bueno, no tanto), “Bailar en la oscuridad” (aquí mi furia alcanzó a la chillona cantante islandesa Björk, la hubiera estrangulado), amé “Dogville”, detesté “Manderlay”, me sentí estafado por “El jefe de todo esto”, hubo secuencias de “Anticristo” que me impactaron – el arranque con la muerte del niño a los hermosísimos sones del “Lascia io piango” haendeliano – y otras que más que asco me produjeron risa por gratuitas.


“Nimphomaniac” no me reconcilia con el exhibicionista danés (y me gusta muchísimo el cine que se viene haciendo en Dinamarca en los diez últimos años y que aquí – con las excepciones de S. Bier y T. Vitenberg – no solemos ver, (tampoco parece que la más meridional Escandinavia sea un Estado del santísimo Imperio USA de James Gray o Terrence Malick). Cinco horas de cine bastante convencional y que evoca a cualquier película de episodios. Porque eso es lo que propone la nada escandalosa obra: sketches diversos, entre los cuales tan solo me resultan muy divertidos el de Umma Thurman y el sadomasoquista de Jamie Bell. Con un final previsible desde el principio, “Nimphomaniac” es susceptible de causar honda decepción a cinéfilos y…..erotómanos con flecos de porno adictos.

LE PASSÉ, DE ASGHAR FARADY (dedicado a Jafar Panahi)


Farady es seguramente el mejor cineasta iraní desde que el gran Jafar Panahi fue encarcelado, torturado y finalmente recluido en su casa sin poder asomarse al exterior en ¡¡veinte años!!. Panahi es el autor de la mejor y más lacerante película realizada enfrentándose al fundamentalista, y abominable, mandato de los ayatolás: “El círculo” (2000). Lo pago bien caro, pero aún fue capaz de filmarse a sí mismo, en su forzada reclusión, en la estupenda “This is not a film” (2011), que en Zaragoza vimos hace trece años en el cine Cervantes (VOSE, naturalmente) como más que plausible clausura de esa Muestra de Cine y Derechos humanos que con tanto esfuerzo y perseverancia ofrece cada año (y esperemos que siga en 2015) mi entrañable amigo y compañero de la Tertulia Perdiguer, el gran Toni Alarcón.


Confieso, sin pudor alguno, que soy del todo incompatible con el muy alabado (vía cahierismo) Abbas Kiarostami, a quién debo algunos de los momentos más aburridos y somnolientos que he sufrido en un cine en los últimos años. Recuerdo – ni me molestaré en citar los títulos – aquella del tipo que daba vueltas con un todoterreno invitando a tutiplén a que le ayudaran a suicidarse, o la otra del teléfono móvil. Y, masoquista que es uno, me he chupado todas y cada una de sus “puestas en escena” de la nada. En Cahiers du Cinéma odian el cine político en general y a Ken Loach en particular. Lógico en una revista que fue siempre gaullista y de la más rancia derecha, aunque Godard se vistiese de rojo después de mayo 68 y la más influyente publicación cinematográfica decretase varios años “los Estados Generales” (¡¡toma ya, la Revolución de los Danton, Marat y Robespierre¡¡) y “castigase” a sus lectores no mostrando las “mejores del año”. Atroz tortura, mon dieu.


Asghar Farady roza y hasta se sumerge en “lo político” y solo así adquieren todo su valor las estupendas “A propósito de Elly” o “Nader y Simir, una separación”. Esta última fue premiadísima, oscarizada etc….en vista de lo cual su director se largó a Paris no le fuese a ocurrir algo similar que a Panahi. Esos dos films son excelentes, pero “El pasado” les supera. Farady es el cronista de las disfunciones de las familias iraníes y su fuerte son los guiones de hierro repletos de abundantes y muy bien escritos diálogos. Luego, su “puesta en escena” no será tan exquisita como la de Kiarostami, pero tiene mucho que decir sobre su país, y el sujeto que reinventó la magistral “Viaggio in Italia” rosselliniana no o, mejor, no le interesa. De hecho, ni siquiera mostró gestos de solidaridad con Panahi ante el estupor y el llanto de Juliette Binoche. Sucedió en Cannes, Festival de Festivales.

“Le passé” se aleja de “Nader y Simir” al prescindir de concesión alguna a una posible empatía con el espectador. Dura más de dos horas y los diálogos se atropellan y además están repletos de “secretos” y mentiras”. Son cuatro los protagonistas, más una ausencia importantísima que solo entrevemos el final en uno de los más bellos desenlaces que he visto últimamente. Actores y actrices interpretan con una pasmosa credibilidad y la conclusión sería que aunque no se puede vivir en Irán hay que volver a Irán, a las raíces del menos tramposo de los personajes. Un hombre bueno que acaso en su retorno al país en el que nació acabe volviéndose malo (como aquel “calderero” del llorado Balabanov). Film complejo, de gran riqueza argumental en todos los aspectos que conforman una buena historia. Algunas feministas radicales se han molestado con esta película. Que me disculpen pero su estupidez parece inamovible desde los ya muy lejanos años de Lydia Falcón. Y esa idiocia no es por ser feministas (motivos más que sobrados tienen en país tan fascistamente machista como España) sino por radicales. Las cosas nunca son blancas o negras en lo absoluto. Resta el gris.

Luis Betrán

Destesto el pedantismo y la jerga. A veces he llorado de risa al leer los artículos de “Cahiers du Cinéma” (Luis Buñuel: Mon dernier soupir). Bravo Maestro. Yo también aunque todavía son más chistosos los de las clónicas revistas “estadounidenses” afincadas en España: “Caimán” o “Dirigido”. Pase de ellas la cinefilia independiente. Yo lo hice durante varios años. Ahora he regresado, esporádicamente, a su lectura y resultan incluso más divertidas que antes en su pertinaz estulticia.

¡¡Viva Kubrick¡¡,  ¡¡Abajo Godard!! , ¡¡Viva Huston¡¡, ¡¡Abajo Spielberg!!

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