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jueves, 16 de marzo de 2017

La falta de veracidad de ‘El País’

El caso más claro de falta de veracidad es cuando El País publicó una noticia informando que Pasqual Maragall (que fue primero alcalde de Barcelona y presidente de la Generalitat de Catalunya más tarde) fue abucheado cuando entró en el Pavelló de la Vall d’Hebron (lleno a rebosar) donde se iba a celebrar un acto de Podemos, con una presentación por parte de Pablo Iglesias. Los miles de personas que abarrotaban el recinto fueron testigos de la enorme falta de veracidad de aquella noticia, pues no solo no fue un abucheo, sino que fue precisamente lo contrario: una gran ovación a uno de los alcaldes más populares que Barcelona haya tenido, popularidad incluso más acentuada en los barrios obreros como la Vall d’Hebron. Pero esta falta de veracidad fue acompañada de un intento de ocultación, rechazando la publicación de una carta de corrección que escribí al director del rotativo con la esperanza de que la falsa noticia fuera un error del periodista (resultado de, puede, no saber distinguir entre abucheo y ovación). En esta carta no había tampoco insultos ni amenazas (que me desagradan profundamente, como bien sabe cualquier lector familiarizado con mis escritos), o ningún tipo de acoso. Pedí que hicieran una corrección, que se negaron a hacer. Es ahí que pude ver que no era un error sino una grosera manipulación, indigna de tal rotativo.

La enorme agresividad y manipulación

Esta falta de veracidad va acompañada de un comportamiento abusivo e insultante que apareció en su cobertura de los debates que han existido en Podemos y en el momento del Congreso de Vistalegre II. Las legítimas diferencias entre Pablo Iglesias e Iñigo Errejón sobre la estrategia política a seguir fueron presentadas como una mera lucha por el sillón, presentándolas nada menos que como algo parecido a la lucha entre Stalin y Trostky, que terminó con el asesinato del segundo por parte del primero. Es imposible, por muy ignorante de la historia que fuera, que el autor de tal analogía no supiera que esa comparación era abusiva en extremo, publicada única y exclusivamente con el deseo de crear animosidad hacia el supuesto asesino potencial, el Sr. Pablo Iglesias. Critiqué dicho comportamiento agresivo en el articulo “La desinformación y manipulación de los medios sobre Vistalegre”, artículo presentado por El País como un ejemplo de acoso a los autores de tales falsedades y manipulaciones, acusándome a mí en las páginas del rotativo de atacar a la libertad de prensa y al derecho de información.

Ante tal acusación, escribí una carta al Director (ver aquí). El País no quiso publicar la carta. En su lugar publicó tres cartas que apoyaban a El País y añadían más insultos a Podemos. Cabe entonces preguntarle a dicho diario: ¿quién está violando las normas básicas de un fórum que dice defender la libertad de prensa? Es El País el que está violando las más mínimas reglas de conducta profesional, manipulando, falseando e insultando a aquellos a los que considera sus adversarios. Junto con un gran número de rotativos, es un instrumento de batalla y propaganda que carece de vocación y compromiso de respetar y promover la diversidad de opiniones, esencial en un fórum que aspira a ser portavoz de la libertad de expresión que sistemáticamente viola. Es obvio que ese rotativo ha dejado de serlo desde hace ya tiempo, alcanzando niveles extremos bajo la dirección de Antonio Caño (Ver “El sesgo profundamente derechista de Antonio Caño, el nuevo director de El País”, Público, 24.02.14, o “La supuesta imparcialidad del director de El País, Antonio Caño”, El Plural, 11.08.14). Ello explica el temor que existe entre los políticos e intelectuales de este país, que no se atreven a enfrentarse al Cuarto Poder (mero instrumento de intereses financieros y económicos) que, sin ningún reparo, milita y batalla para reducir la diversidad de opiniones, no solo en sus páginas, sino también en la sociedad, incluyendo a aquellas fuerzas políticas y voces críticas con el orden establecido por aquellos poderes fácticos que los poseen y/o influencian. De ahí la importancia de mostrar tales medios por lo que son. Y aplaudo a los pocos políticos que se atreven a enfrentárseles denunciando su comportamiento profundamente antidemocrático.

Sería muy deseable que hubiera en España asociaciones en defensa de la libertad de prensa que sistemáticamente presentaran casos claros de manipulaciones, mentiras y errores de los medios, tal como ocurre en EEUU con Extra o Fair. La muy limitada democracia en España (incluyendo Catalunya) los necesita como el aire que respiramos.

¿A dónde va ‘El País’?

 Creo que es evidente que El País se ha ido moviendo más y más hacia posturas de derechas, e incluso de ultraderecha, mostrando comportamientos que hasta entonces habían caracterizado a La Razón o al ABC, y que en las áreas económicas ha significado un apoyo claro a las políticas públicas de claro corte neoliberal (reformas laborales y recortes del gasto público) que han llevado al país a un desastre. Apoyó las medidas iniciadas en esta dirección por el PSOE, justificándolas como “necesarias debido a la extrema gravedad de la situación” (13.05.2010). La crisis estaba afectando al país y al rotativo que llevaba su nombre, de manera que las acciones de dicha empresa (el grupo PRISA) cayeron un 87% y su deuda llegó a los 5.000 millones de euros. Las políticas desarrolladas para rellenar este vacío condujeron a lo que Marina Vallejo Valcárcel ha llamado la financiarización de El País. El accionariado del diario pasó de ser propiedad de la familia Polanco (que en 2009 tenía el 71% de todas las acciones), a solo el 19% en 2010. Grandes bloques financieros pasaron a ser sus propietarios. El grupo Liberty pasó a poseer más del 50% de las acciones, tal como documenta Marina Vallejo (en un interesante informe, La deriva ideológica de El País: del socialismo a Ciudadanos, realizado para la Facultad de Comunicaciones de la UPF, del cual extraigo la mayoría de os datos que aquí presento). Entre el nuevo accionariado de PRISA destaca el sultán catarí Ghanim Al Hodaifi Al Kuwati, que inyectó 75 millones de euros, consiguiendo el 10% de las acciones; el banco británico HSBC (9,6% de las acciones); el empresario mejicano Roberto Alcántara (9,3% de las acciones); Caixabank (9%); Banco Santander (4,6%) y Telefónica (4,5%). Esta financiarización reforzó este enorme sesgo neoliberal del rotativo, que Marina Vallejo muestra analizando los titulares y fotografías de las portadas del rotativo. El número de portadas favorables al PP y de “noticias favorables al PP y al Sr. Rajoy” aumentaron más tarde significativamente. Este sesgo fue acompañado de una gran hostilidad hacia el 15-M, al cual intentó comparar desde el principio con ETA (sí, leyó bien, nada menos que con ETA), movilizaciones dirigidas por Bildu. Las noticias sobre el 15-M, con fotografías incluidas, aparecían (¿por casualidad?) al lado de noticias sobre Bildu y lo que definía como su preocupante ascenso. Ello ocurrió, como muestra Marina Vallejo, los días 16 y 21 de mayo, mostrando marchas y manifestaciones del 15-M al lado (y también en portada) de las manifestaciones de Bildu. Como indica la autora “Este hecho podría dar a entender que El País quería relacionar el 15-M con extremistas de izquierda o alteradores de lo público, pues incluso en la portada del 16 de mayo, un breve pie de foto informa de lo ocurrido, y anuncia principalmente los arrestos y altercados”.

El cambio lo lideró el director Cebrián, que se hizo impopular incluso dentro de la plantilla del rotativo por despedir a 149 trabajadores –un tercio de la plantilla-, a la vez que ingresaba 13 millones de euros (35.600 euros diarios) en 2011, como indicaba la carta del Comité de Empresa. Cebrián reforzó todavía más el sesgo neoliberal cuando nombró a Antonio Caño nuevo Director de El País (ver mis artículos sobre Caño), el cual empezó su hostilidad hacia Podemos, definiéndolo en una entrevista con Ana Pastor como un partido “antisistema democrático. Sus dirigentes creen en otro sistema que probablemente no es democrático”, continuando y reforzando así la línea anti-Podemos que había señalado Cebrián, el cual se refirió a “el no disimulado escalofrío que recorre a los círuclos dirigentes y a amplios sectores de las clases acomodadas ante la noticia de que un partido como Podemos encabeza la lista de los eventualmente más votados en las elecciones (…)”, definiendo a Podemos como “una expresión populista de las enfermedades infantiles del socialismo”. Y más tarde, y como parte de la campaña de alertar del peligro que representaba para la economía española el programa económico de Podemos, propusieron que el lector se leyera el informe del IBEX-35 para estimular la economía, que consistía en una serie de medidas neoliberales que han dañado tanto a las clases populares. No es de extrañar, pues, que Cebrián y El País se opusieran a cualquier coalición de Pedro Sánchez con Podemos, indicándole que, si hacían tal pacto, PRISA iniciaría “una guerra contra él”. La guerra contra Podemos, pues, continúa viva, presentándose El País a la vez como el gran defensor de la libertad de prensa, dando a todas las opciones políticas la misma cobertura mediática, informando a la población de una manera equilibrada sobre todos ellos. A la vez que se autodefine con declaraciones altisonantes, planea la destrucción de aquellos que considera sus enemigos. Así es El País.

Vicenç Navarro (Diario Público)

Comparto totalmente este artículo del profesor Navarro, y aún más, lamento que no mencione el nombre de Felipe González, el mayor traidor a la izquierda que ha conocido éste país en toda su historia. El sr. Navarro es de Podemos, yo no dado que soy de Izquierda Unida, aunque votante, por ahora, de Unidos Podemos. Lo relevante es sacarle las vergüenzas a “El País”, a día de hoy el periódico más repulsivo de Espña. Me haría muy feliz su desaparición.

Relación de los fascistas que escriben en “El País”: Juan Luis Cebrián, Antonio Caño, Felñipe González, Antonio Elorza, Santos Juliá, Fernando Savater, Mario Vargas Llosa, Jevier Cercas, Javier Marías, Félix de Azúa…y muchos otros en reserva.

Luis Betrán

jueves, 26 de mayo de 2016

EL CINE DE LA DERECHA



“Me parto de risa ante su ira y su llanto al constatar que ese director al que desprecian ha conseguido triunfar en un festival que mima las modas efímeras, a esos creadores vanguardistas, coñazos y vacíos en los que ellos militan y a los que ni siquiera el público puede maldecir porque sus películas son inestrenables, ya que los distribuidores y los exhibidores, aunque se lo monten de experimentalistas y de modernos, saben que lo suyo ante todo es un negocio y que no son gilipollas, que los espectadores sensatos no darían crédito ante la vacuidad intelectual que intentan promocionar los patéticos farsantes y sectarios de los medios, esos mentirosos con audiencia limitada a sus seres queridos y algún cinéfilo adolescente y perdido” (Carlos Boyero). Por una vez estoy de acuerdo, insultos al margen, con el que sigo considerando el peor crítico cinematográfico español, y al que pagan muy bien en el diario venezolano y fascista “El País”, cuya desaparición ansío fervientemente.

Sobre Ken Loach


Resulta que éste venerable caballero ha ganado por segunda vez la Palma de Oro del Festival de Cannes con su film “I, Daniel Blake” – la primera fue con su obra maestra “El viento que agita la cebada”-, un premio de muy superior importancia a cualquier Oscar yankuzo. Ken Loach ha realizado películas muy buenas, buenas, regulares y malas (estas últimas siempre con guiones de Paul Laverty, compañero sentimental de la temible Itziar Bollaín). La galardonada en Cannes también cuenta con guion del susodicho Laverty y parece que trata de desahucios y problemas de la clase obrera. Leo, en algún lugar que no deseo citar, que esos son problemas de los años 80. Como dicen los jóvenes, flipo. Resulta que en la actualidad, y en España, no hay desahucios y la clase obrera debe vivir infinitamente mejor que en los años 80. Resulta también que Ken Loach es de izquierdas y siempre ha sido fiel, con mayor o menor acierto, a un cine sociopolítico que en la no citada publicación digital escriben que solo sirve para dormir.


¡Por el amor de dios¡ como tanto dicen los estadounidenses. Yo no me duermo con el cine sociopolítico, lo hago con las películas del argentino Lisandro Alonso o del catalán Albert Serra y, ¡anatema! con la mayoría de las de Jean-Luc Godard, el cineasta más sobrevalorado de la historia….después de Alfred Hitchcock. Y es que hay que joderse, pero la inmensa mayoría de las películas están infectadas del virus político, y hasta pueden ser abiertamente fascistas como, dos ejemplos, “El francotirador” del muy conservador Clint Eastwood o aquella, “Whiplash”, que elogiaba lo que pregonaban los maestros franquistas: “la letra con sangre entra”.  Ambas, sobre todo la de Eastwood, fascinaron a las dos revistas cinematográficas españolas, Caimán y Dirigido, continuadoras del reaccionarismo ideológico de la fenecida Film Ideal. Versiones españolas y casposas de la francesa “Cahiers du Cinéma”, la revue des revues que dirían los gabachos. Bueno, todavía existe “Positif” aunque ya no es lo que fue, le enemiga acérrima de “Cahiers”…..porque se ubicaba “á gauche”.


Yo he leído pocos ejemplares de Cáhiers du Cinéma porque, otra vez, me aburrían y no me interesaban nada. Bastantes de Positif, porque me gustaban y sí que me interesaban. “Cahiers du Cinéma” fue un invento de la IV República del general De Gaulle amparándose en el pasado comunista de su ministro de Cultura, André Malraux, autor del novelón “La condición humana”, que le valió el Premio Nobel, y de la gran película republicana “L’espoir” (Sierra de Teruel). La dirección fue encomendada al muy notable André Bazin, excelente teórico y crítico, pero…horror de horrores llegaron a la redacción los llamados “jóvenes turcos” (no sé por qué, eran franceses) Truffaut, Godard, Chabrol, Rivette, Rohmer, y otros a los que se nombra menos (Moullet, Doniol-Valcroze, Douchet, Pollet, Rozier, Kast). Ellos querían ser directores, y lo lograron, pero en tanto que críticos ejecutaron un canon que a día de hoy sigue siendo inviolable, exceptuando algunos cinéfilos que además de cahieristas son inteligentes. Godard o Rivette, da igual, escribieron aquella tontería de que “un travelling es una cuestión de moral”, el sapientísimo Godard se cargó al cine inglés….que en su mayoría no había visto. Aquejados de un infantil freudianismo, inventaron la expresión “le cinéma de papá”, con el fin de vejar sin contemplaciones a las películas y a los cineastas que les habían gustado a sus padres. Incluso a los actores o actrices, caso de Jean Gabin o Danielle Darrieux, que jamás intervendrían en films de la “nouvelle vague”, que a lo mejor fue “vague” pero escasamente “nouvelle”.


“Cahiers du Cinéma” publicó un número especial dedicado al cine americano de Hollywood. Y, desde muy lejana fecha, los seguidores de la “revue” y sus clónicas españolas se entusiasmaron no ya con el cine, sino con todo aquello que sonara a usaco. Comics de la Marvel, videojuegos, films de superhéroes – que no venían a salvar al mundo sino tan solo a los Estados Unidos – Halloween, el día de Acción de Gracias – uy perdón, éste no pero no tardará con pavo y todo – y la supercultura del superpaís de la asociación del rifle, de las matanzas estudiantiles, del racismo,  del genocidio travestido de épica en el western clásico, de ,las intervenciones militares en donde nadie les había llamado y en las que siempre hicieron el ridículo: Corea, Vietnam, Afganistán, Irak….más, como escribían en Film Ideal, John Wayne era el mejor actor del mundo y ahora debe serlo Leonardo Di Caprio aunque su nombre y apellido no suenen a Ohio ni a Utah ni a Texas.


El ubicuo Jordi Costa, un profesional correcto y no tan monocorde y tedioso como un Miguel Marías, escribió en “El País” que “todos somos hijos de Cahiers du Cinéma”. Totalitarismo inherente a una revista totalitaria en la que no cabe el beneficio de la duda. Siempre hay garbanzos negros. Yo no soy hijo de “Cahiers du cinema”, ni siquiera pariente lejano. Y me ha gustado, y me gusta, mucho más el cine europeo que el de Hollywood, y la fuerza no me acompañará jamás. Y admiro a Michael Haneke y detesto a Christopher Nolan. No soy el único aunque se da la casualidad nada casual que los que piensan como yo son de izquierdas como yo, y seguros votantes de Unidos Podemos. Salud y República.

Luis Betrán

jueves, 19 de mayo de 2016

¿Y AHORA QUE?


EL P.S.O.E. 



Yo comencé mi andadura política en el tardofranquismo y en el P.S.P. que nunca renunció al marxismo. Cuando fue absorbido por el PSOE, inmediatamente me afilié al PCE, luego Izquierda Unida. El PSOE de Felipe González a mí, y a otros muchos, no nos generó ninguna ilusión porque sabíamos quién era el tal Felipe y su escudero el Guerra. Primero ese PSOE contribuyó a destrozar a Suárez y la UCD (jamás Felipe hubiese legalizado al PCE), luego coqueteó con el golpe de estado del 23F (comida en Les Cases de Alcanar con Armada, Mújica y Txiki Benegas). Alcanzó un poder casi omnímodo y procedió sistemáticamente a destrozar a la izquierda. Unidos-Podemos, efectivamente, no alcanzará la mayoría absoluta. Demasiados enemigos. El PSOE gonzalito la alcanzó porque.... demasiados amigos, ninguno de izquierdas, todos del neoliberalismo capitalista. Y así se consumó la gran traición a la izquierda en la que jamás estuvo Felipe González y su banda. Willy Brandt enseñó a robar a Felipe González, y éste a los que vinieron después tal vez con la única excepción de Zapatero que, dicho sea de paso, era tonto. Pero ha sido superado en idiocia por Pedro I el Guapo.

LA DERIVA DE “EL PAÍS”


En mis años jóvenes todas las semanas aguardábamos la revista Triunfo como maná caído del cielo. Fue una gran publicación de izquierdas perseguida, censurada, pero de izquierdas. El P.C.E. estaba detrás de ella. Llegó la falsa democracia y Triunfo desapareció. Muchos pensaron/pensamos que el diario “El País” la sustituía. Luego supimos que no. En el accionariado de “El País” estaba el “demócrata” – y asesino, recuérdese Vitoria – Manuel Fraga del que Felipe González llego a decir en el Congreso que “tenía en la cabeza todo el estado”. PRISA fue comandada por Jesús de Polanco que llegó a afirmar que él no se sentía demócrata, pero fue lo suficientemente listo como para que “El País” fuese el único diario que se posicionase abiertamente contra el golpe de estado del 23-F-81. Naturalmente no fue Juan Carlos de Franco y de Borbón el que paró el golpe, sino la imagen bananera que arrojaba España muy superior a la de la actual Venezuela, nación en la que Felipe González negoció los dineros expropiados a RUMASA (expropiación, por otra parte, justificada) con el corruptísimo Carlos Andrés Pérez. Ahora en el diario de Cebrián – ya decididamente fascista, como todos los restantes de papel – siempre hay un editorial sobre Venezuela. ¿Porqué? Dos motivos: uno, desprestigiar a Podemos. El otro: Felipón el Trincón tiene allí numerosos dineros y teme que los chavistas – por los que no tengo simpatía alguna – se los queden.


Para muchos/as “El País” era algo así como la Biblia pero al igual que en “libro de los libros” todo era mentira.  Desde que pasó a llamarse “diario global”, Cebrián y Felipe hicieron de las suyas como buenos capos mafiosos que eran/son. Y se rodearon de una cuadrilla de “intelectuales” que, un día sí y al otro también, publican su editorial contra Podemos. He aquí sus nombres: Santos Juliá, Andrés Trapiello, Javier Marías, Javier Cercas, Fernando Savater (puro fascismo ricachón), Vargas Llosa…..y una jauría de lobos entre los que destaca el sinvergüenza Antonio Elorza, sujeto que debe andar muy corto de dineros para escribir lo que escribe. Corto mental lo fue siempre. Prodigio de cinismo su artículo cuando Juan Carlos Monedero abandonó la dirección de Podemos. Elorza, que había sido profesor, tanto de Iglesias como de Monedero alabó la educación y sapiencia del segundo y pareció escandalizado por la violencia del primero. En “El País” hoy no tiene interés alguno, ni siquiera Babelia encargado de cantar las glorias de la literatura usaca, como corresponde a una falacia que sobrevive económicamente gracias al Banco de Santander y a que ciertos medios estadounidenses son benevolentes con la enorme deuda de PRISA.


Y para deuda enorme, la de España que jamás podrá pagarse. El nuestro es un país hipotecado por el latrocinio incontrolado que inició Felipón el Trincón y alcanzó su cumbre con Rajoy el marianista. No hay esperanza posible para este desdichado país que jamás conoció la democracia. Sigue sin haber separación de poderes, las ideas de la Ilustración aquí no entraron porque lo impidió la peste borbónica de Fernando VII, el rey felón “España, ruin, miserable, zaragatera” (Antonio Machado). España nació fasc ista (con los Reyes católicos, singular denominación) y morirá fascista con Rajoy. Hablo, naturalmente, de mi generación. Paz, prosperidad y democracia para las venideras. España, el país más surrealista del mundo, el único en que todavía manda un muerto genocida llamado Francisco Franco. Salud y República



Luis Betrán