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martes, 10 de abril de 2018

MEJORES PELÍCULAS DE 2017

LAS DIEZ MEJORES PELÍCULAS ESTRENADAS EN ZARAGOZA EN 2017


SIERANEVADA, de Cristi Puiu

MANCHESTER FRENTE AL MAR, de Lonnie Dornegan

THE SQUARE, de Ruben Östlund

EL OTRO LADO DE LA ESPERANZA, de Aki Kaurismaki

ANA MON AMOUR, de Calin Peter Netzer

EL VIAJANTE, de Asghar Farady

SILENCIO, de Martin Scorsese

LOCAS DE ALEGRÍA, de Paolo Virzi

EL HIJO DE JEAN, de Philippe Lioret

LA CHICA DESCONOCIDA, de Jean-Luc y Pierre Dardenne

EL HORROR PETARDO DEL AÑO: ALTA SOCIEDAD/MA LOUTE, de Bruno Dumont



LAS DIEZ MEJORES PELÍCULAS VISTAS EN TELEVISIÓN/DVD EN 2017

Sin orden de preferencia

LOS EXÁMENES, de Christian Munguiu

LA RECONSTRUCCIÓN, de Lucien pintilie

DURAK, de Yuri Birov

LE FILS DE JOSEPH, de Eugéne Green

FELICES SUEÑOS, de Marco Bellocchio

EL ESTUDIANTE, de Kiril Serebrenikov

LA VENGANZA DE UNA MUJER, de Rita Azevedo Gomes

POESIA SIN FIN, de Alejandro Jodorowsky

MATRIMONIO DE ESTADO, de Basil Dearden

TSCHKIK, de Fatih Akim


EL HORROR PETARDO EN TELEVISIÓN/DVD: O FANTASMA, de Joaquím Pedro Rodrigues

jueves, 6 de abril de 2017

EL TEATRO ESTABLE DE ZARAGOZA




Hoy quiero evocar en mi deteriorada memoria al Teatro Estable de Zaragoza. Compañía formada en 1971. Director y actores procedían del Teatro de Cámara de Zaragoza, que habían fundado en 1963, Mariano Cariñena, desgraciadamente fallecido,director, adaptador y escenógrafo de varios de los montajes y autor de algunos textos. Eduardo González o Pablo Royo, son algunos de los nombres fuertemente vinculados al Teatro de Cámara y después al Estable, y María José Moreno justamente homenajeada.




Frente al poder franquista, apuesta por un teatro que se convierta en escenario de la lucha por la libertad. Durante los dos estados de excepción, la compañía se da cita en la cárcel. Premios para la compañia y mejor actor para uno de sus componentes, Eduardo González (portentoso actor y portentosa voz de barítono-bajo que todavía conserva), que monta la única obra teatral de Miguel Labordeta ,Oficina de Horizonte. 



De 1981 es otro de sus montajes más relevantes, La muerte accidental de un anarquista, de Darío Fo. En los años siguientes estrenan tres obras de Arrabal: El gran ceremonial (1987), Apertura orangután (1988) y Ceremonia por un negro asesinado (1990), además de Enrique IV de Pirandello (1990) y Los Figurantes, de Sanchís Sinisterra , con puesta en escena y coreografía de M. Cariñena; por estas fechas reponen una pieza que ya habían estrenado en 1975, Colón, o la idea universal en barco, obra de Peter Hacks cargada de ironía.



Yo ví tambien la fabulosa puesta en escena de Hormigón de "La dama del olivar", obras de Valle Inclán, Brecht, la magnífica "Andorra" de Max Frisch con gran interpretación de Javier Anós. A los nombres citados quisiera añadir los de Antonio, Pepe, David y hasta Emilio Lacambra. Hoy algunos de ellos son amigos míos. Es un honor para mí que soy más hombre de cine que de teatro. Que no se olvide nunca al Teatro Estable, que convirtió durante no pocos años e Zaragoza en una fiesta escénica.



Luis Betrán

martes, 7 de marzo de 2017

DE GOYAS, OSCARS Y TROLLS


TROLLS

Un troll debe ser alguién muy malo, aunque no lo sé con certeza. Yo no veo cine para niños que es, al parecer, donde salen esa especia de duendes maléficos. En el repugnante disrio fascista “El País” hablan de trolls de Podemos y me parece que se equivocan porque los gnomos de Becquer en el periódico de Prisa se llaman Cebrián, Rubalcaba y Felipe González. Tres caraduras, y algo peor, con suerte. Pero como hay trolls también hay cazadores de trolls y por un email que he recibido de uno – al que conozco perfectamente – se trata de tipos ignorantes totales de cine, de música y de cualquier asunto relacionado con las Bellas Artes. Sujetos rencorosos, envidiosos y…más inocentes que un feto. Niños pijos que alimentan su ignominia con mala leche…desnatada. Pobreticos.

GOYAS

Como ya dije me abstuve de la ceremonia, pero, obvio, sé el resultado y no está mal del todo. “Tarde para la ira” es un excelente thriller bastante español, concreto y sencillo, bien escrito, interpretado y realizado. Raúl Arévalo, con el que no he cenado más semeja un hombre con luces, debería ejercer más de cineasta que de actor. “Que Dios nos perdone”, feo título, cuenta con una puesta en imágenes de la mayor competencia al servicio de un guión desastrado. Lejos, muy lejos de la ópera prima de Rodrigo Sorogoyen, la estupenda “Stockholm” y su lenguaraz y magnífico Javier Pereira. Afortunadamente se olvidaron de la “Julieta” de Almodóvar, sin dejar de consolar al manchego con un inmerecido Goya a la sra. o srta. Suárez, buena actriz cuando tiene personaje lo que no el caso.

OSCARS

Tampoco vi la alfombra roja pero ¿cómo no iba a enterarme de la chapuza de le mejor película? Para eso está youtube y resultó un espectáculo divertidísimo. El Beatty – que a su edad ni puede sonreir no vaya a ser que le pase lo que al Chaplin de “Un rey en Nueva York” (esto lo sabe muy bien el cazador de trolls, je, je , je) – lee algo y le larga el sobre a la despìstada Dunaway que proclma: ¡¡la mejor película es “La, la land”, pero surge un topo infiltrado y grita ¡¡no, no, es “Moonlight”¡¡. Y allá en el escenario se arrejuntan negros y blancos en diabólico pandemonium. Y, cosa rara en la pérfida USA trumpista, ganan los negros. No es que la citada “Moonlight” sea extraordinaria pero salva el expediente con notable. Me hubiese fastidiado un Oscar para el caramelo digital llamado “La, la land”, película que servidor hubisese nominado a todos los razzies. Emma Stone es una actriz mediocre, el Gosling menos que mediocre y el Chazelle ha debido compensar su fascistoide “Wiplash” – la letra con sangre entra – con la cursilería y los plagios lalaleros. Menos mal que ese drama sereno, contenido y excelente que es “Manchester frente al mar”, obtuvo sus recompensas para Kenneth Lonergan y el inconmensurable Casey Affleck sin cuya prodigiosa interpretación el film no existiría. Asghar Farady no asistió y envió mensaje y mensajera. Muy bien sino fuese porque se olvidó de que su compatriota Jafar Panahi sigue arrestado en su casa y con la prohibición de hacer cine en 20 años. Ya han pasado algunos y Panahi se las ha ingeniado para seguir siendo indomable con films tan estupendos como “This is not a film”, “Closed curtains” o “Taxi Teherán”. Sr. Farady, Trump es un fascista, pero los mandatarios con turbante de su país son peores que fascistas.

Y colorín cololorado, estre cuento sobre bobadas se ha acabado. La próxima semana “Vergerus” recuperará su seriedad y sabiduría. Bon die o buenicos días, cazador que no te cobras la codiciada pieza.

Luis Betrán

jueves, 11 de febrero de 2016

EL TRANVÍA DE ZARAGOZA



Cuando muchos nos oponíamos diciendo que el proyecto presentado era mentira, que todo es un sacaperras, que no iba a funcionar, que nos daban gato por liebre, la gente tiró en masa a apoyar lo que evidentemente era un fraude.  Pues ahora igual, se les queda la misma cara de atónitos cuando, una vez que ya es tarde para echarse atrás, ven que han sido totalmente engañados y ya no tienen más remedio que tragar con lo que hay o incendiar las calles. Belloch (Juanito Tranvías) a éste ya hay millones desando darle una colleja bien dada, yo sigo con los destrozos locales, que de esos no se habla tanto. ¿Os imagináis pues de qué puedo hablar en este blog en un alarde de originalidad? ¡Sí! ¡Del tranvía! ¿Cómo lo habéis podido adivinar? No me lo explico.



Pues sí, vamos a hablar de esa chatarra-manojo de hierros con ruedas inservible. Y del pobre coche, también. Como imagino que os habréis enterado, la concepción del tranvía que tiene la gente está empeorando por momentos. Desde hace 5 años, cuando la idea del tranvía era sólo un feliz proyecto que muchos pensábamos "no serán capaces de hacer esa mierda", ya era de sobra conocidos los problemas que trae un tren por la ciudad. No sólo por las valoraciones de los expertos, sino porque da la casualidad que hasta no hace tantos años había un montón de líneas, que se quitaron por ser una puta basura que no hacía más que entorpecer. Y eso que esos no tenían prioridad semafórica ni un carril para ellos.


Pero bueno, la masa del rebaño, una vez más, se creyó la propaganda del mesías psoero y se lanzaron a apoyar incondicionalmente el proyecto que traería durante años problemas muy graves de movilidad, la ruina a muchos negocios en época de recesión y un desembolso brutal de dinero público cuando el sentido común pedía a gritos exactamente lo contrario. Exactamente igual que con la Expo o los barquitos. Aquí nos engañan como a memos y la gente tan contenta. Bueno, pues se salieron con la suya, y cuando vieron el tren chuchú, la gente muy contentica. ¡Que mira que trenecico nos han puesto mañooooo! Hasta que se extendió la línea completa y llegaron inmediatamente los problemas como era de esperar.


Y era de esperar por estadística pura. El doble de recorrido, más tranvías, un sistema nuevo de ir sin catenaria que tiene probabilidad de estropearse, el doble de cruces, etc... No es "el doble" de probabilidad de fallo, sino que esa probabilidad se multiplica tanto que hemos llegado al punto de que la probabilidad de que un tranvía tenga un fallo en el día sea prácticamente 1, ya que además los fallos pueden ser de infinitos tipos.  Que esa probabilidad no sea tan alta es un trabajo muy complicado. Eso no es ninguna novedad. Eso se sabía ya, y es algo totalmente normal, fijaos que con los autobuses esa probabilidad es exactamente 1, todos los días pasa alguna pequeña incidencia sea del tipo que sea, lo que pasa es que al ser un medio de transporte mucho más avanzado, las afecciones son mínimas. Pero el tranvía es rígido y cualquier minucia tiene la misma consecuencia: la anulación del transporte público de media ciudad.


Entonces, por muy eficientes que sean los técnicos arreglando inmediatamente el problema (20 minutos en ir y arreglarlo está muy bien),  por problema de concepto las consecuencias son catastróficas para la ciudanía. Cuánta gente habrá llegado tarde al trabajo, a una reunión importante o donde sea por culpa del trasto este. Llevamos semanas viéndolo. Hay averías prácticamente a diario. Si no se engancha un pantógrafo falla una batería. O se encuentra con esa incívica ciudadanía que no hace más que cruzar semáforos en rojo y se lanza a lo kamikaze a las vías para provocar retrasos (o al menos esa es la versión oficial). Que esa es otra de traca. Conforme pasa el tranvía a todo trapo, el semáforo te cambia en ese mismo segundo, con lo que oficialmente el tranvía nunca tiene la culpa de nada. Así que si te atropella, encima prepárate porque no sólo no vas a recibir un duro sino que además vas a pagar tú el destrozo y tu ambulancia. Luego que hay accidentes, si no hay más que insensatos que se dedican a invadir las vías.


El día 1 de agosto además se quitan las líneas de autobuses del Actur, con lo que aparte del efecto lata de sardinas, las averías van a tener muchas más consecuencias. Coño, que ni las huelgas de Ausza causan tantos problemas a la ciudadanía. Y ahora que los nombro, mentar también la brutal cantidad de autobuseros que se fueron a la calle gracias al tren chuchú. Caro, de mala calidad y que quita puestos de trabajo. Anda, pues como lo que hicieron con la recogida de basuras. ¡Queremos la línea dos ya! ¡Queremos la línea dos ya!. Pues hale, el rebaño está servido. Un servicio con menos líneas forzando lentos transbordos, saturado de gente y que falla como una escopeta feria, que es peligroso, que destruye puestos de trabajo, que ha dejado un agujero tremendo económicamente y cuyo precio sube y sube y sube y sube. Lo triste de todo esto es que aún haya monos con platillos pidiendo a gritos la línea dos. La gente no aprende ni a hostias. ¿Y ahora qué? Ya es tarde para echarse atrás. ¿Qué solución hay? ¿Quitarlo? ¿Jodernos unas décadas? Un perder-perder en toda regla. No me creo que los responsables sean tan tontos e incompetentes. Si saliera un Bárcenas local que cantase ópera las cosas me cuadrarían mucho mejor, la verdad.

Luis Betrán

miércoles, 15 de enero de 2014

LO QUE 2013 NOS DEJO Y LO QUE 2014 NOS ANUNCIA

MUSICA
 

Desde que uno era joven, muy joven, adolescente…..tengo la costumbre de iniciar esa absurda festividad del 1 de enero – ¿no hemos celebrado ya la noche del 31 de diciembre que es exactamente lo mismo? y que obedece a idéntico propósito: ¡¡chin, chin, hemos vivido un año más!! – yendo (en sueños) a la cita en Viena con la familia Strauss y amigos. Me encanta desde siempre el Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena. Cuando la televisión era en blanco y negro, el director solía ser el concertino Willy Boskowsky, probablemente el mayor experto que hubo en el pasado siglo en valses, polkas, mazurcas, cuadrillas y gallopes. Luego, invariablemente, comparecían los saltos de esquí de Garmisch. Yo veía ambas cosas en casi sacrosanta unción, mientras mis padres y algún otro familiar que acudía a dar la lata rezongaban: mira que este nene es rarito. De eso nada, jamás fui al único que siguió el programa establecido por la nacida RTVE.


Hay quien piensa que el susodicho concierto es una horterada abundosa en floripondios y japoneses. A mí el decorado barroco de la Musikverein me gusta tanto como esos maravillosos salones de palacios en los que los integrantes de los ballets (desde que hay ballets, claro) se desplazan con exquisita elegancia a los sones de “El Danubio Azul” o “Cuentos de los bosques de Viena”, dos obras maestras no de la pequeña sino de la gran música. El ilustrísimo Johannes Brahms respalda mi opinión cuando, como es sabido, anotó unos compases del más célebre de los valses en el abanico de la esposa del autor frau Adele von Johann Strauss padre. Y añadió: desgraciadamente no es de Johannes Brahms. El Concierto de Año Nuevo hace ya tiempo que se convirtió en un acontecimiento mediático que deja abundante monetario en las arcas de la hasta hace muy poquito mejor orquesta sinfónica del mundo (ese puesto se lo ha arrebatado quizá la Filarmónica de Berlín y, perdón, ninguna otra). Tambien hace sus añitos que es la propia orquesta la que elige al director del evento y no se ni de uno solo que haya rechazado la oportunidad, obviamente remunerada en consonancia. Es normal que repitan celebridades de la batuta. Herbert Von Karajan fue una de ellas. Y, ya que escribo sobre el inventor de la fusión marketing-música, he de ser justo y reconocer que en mi ranking particular de los Conciertos de Año Nuevo que llevo vistos y oídos, el nazi Karajan ocupa el segundo lugar tan solo superado por el inmenso Carlos Kleiber (hijo de Erich) que tuvo el mal gusto de morirse antes de hora, cuando quizás era el mejor, y más excéntrico, director de orquesta del mundo.


El de 2014 corrió a cargo de uno de los músicos a los que más antipatía profeso: el hebreo-argentino-español- ¿palestino? Daniel Barenboim. Un tipo que fue un sensacional pianista, un joven cabroncete cuando la por entonces su esposa – la eximia violonchelista Jacqueline Du Pré que fue la que lo propulsó a la fama – enfermó de esclerosis múltiple y el pibe Daniel aprovechó para dejarla agonizante y sin marido largándose con jovenzuela aprovechada. Escribo totalmente en serio y no hay más que leer la biografía del eterno candidato al Nobel de la Paz. Barenboim fue progresando imparable hasta alcanzar las más altas cotas de la interpretación pianística, sobre todo en Beethoven. Siendo lo más objetivo posible – algo casi tan imposible en los melómanos como en los cinéfilos – Daniel Barenboim fue uno de los más sublimes maestros del teclado de la segunda mitad del siglo XX y comienzos (poquitos años, ya) del XXI. Jamás, no obstante, alcanzó la inefabilidad absoluta de los Richter, Arrau, Rubinstein, Horowitz, Kempf, Backaus, Haskill, Argerich, Gould……..aunque posiblemente fallase menos notas. Ambicioso, sin dudar de si mismo, quiso convertirse asimismo en uno de los grandes de la dirección de orquesta, tomando como modelo nada menos que al más grande: Willhem Fürtwangler. No prosperó pero llegó a a dirigir tanto como a posar sus dedos sobre el piano y fuese el compositor que fuese. Se las apañó con cierta dignidad en Wagner…..pero con el resto nunca rebasó la proba artesanía. Cuando le convino unió a sus orígenes judíos y argentinos, la causa palestina y formó esa orquesta – Western Divan – en la que hay especialistas de los bandos enfrentados. Consiguió el premio príncipe de Astrurias – lo que le vino al pelo para adquirir también la nacionalidad española – pero se le resiste lo que es la culminación de una vida con más sombras que luces: ese Nobel de la Paz tan, por otro lado, desprestigiado desde que fue otorgado a terroristas de la CIA como Henry Kissinger o a un recién estrenado Presidente cuyo único mérito era el ser de raza negra: Barack Obama. 


Barenboim puede que naciese para los tangos, pero no para los valses y marchas preferidas de los austríacos. Su dirección fue calamitosa. Ni la más mínima idea de cómo otorgarle toda su trempera a una polka o aun galop, petrificó o congeló tanto a los bosques de Viena como a las supuestas azules (no son de ese color, lo juro) aguas del Danubio o Donau. Y remató la faena con una estupidez que arruinaron las palmadas de la Marcha Radeztky. Como es tan bueno y tan educado, Daniel saludó uno por uno a todos y cada uno de los músicos de la Filarmónica vienesa que hubieron de ponerse en pie, mientras los espectadores acompasaban o no sus manos porque Barenboim pasaba de ellos. Uno de los peores Conciertos de Año Nuevo que recuerdo – el de 2013 con el sosainas de Franz Welser-Molst tampoco fue manco-. Y a esperar, otra vez, a Zubin Mehta que no pasa de ser un probo artesano de segura eficacia, y muy dado a las bromas. Algunas graciosas. Otras no.

MÁS MUSICA

DER KAISER…..JONAS KAUFMANN


2013 fue el año de la definitiva consagración de Jonas Kaufmann como EL MEJOR TENOR DEL MUNDO, puesto que venía desempeñando apuradamente por la cortedad de su repertorio el peruano Juan Diego Flórez. La eclosión de Kaufmann ha sido lenta (ha rebasado ya la cuarentena aunque lo disimula muy bien), poco a poco, año tras año. Pero dudo que exista actualmente operófilo alguno que ose discutir su primacía. Sus cedés conmemorativos de los bicentenarios de Wagner y Verdi son sendas obras maestras. J.K. puede revolucionar el bel canto como no se había logrado desde María Callas. Y puede abonar en el intento un alto precio, también como La Divina. Sus armas son otras. Las intenciones similares. El tenor alemán cuenta con una voz – por ahora – sin fisuras. El timbre es bellísimo, el agudo sonoro y potente (capaz de superar la orquesta wagneriana), el grave cavernoso, la línea de canto perfecta, el fraseo el que demanda la ópera de turno, la versatilidad asombrosa, su capacidad de apianar pasmosa, parace cantar sin esfuerzo alguno y poder incrementar el volumen (ya enorme) de su voz cuando le pete y sin necesidad de trampear con feos calderones.


Y un plus de apostura, coquetería, presencia escénica que hasta él no había conocido la ópera. Elegido en 2011 por Vanity Fair “el hombre más sexy” del mundo, Kaufmann no vacila en aprovecharse de semejante “honor”. Se ha operado ya la nariz, luce invariablemente el pelo largo (melena hasta la cintura incluída en “La forza del destino”) exhibe su cabello rubio oscuro si interpreta a un ario (Löhengrin, Sigmund) o lo tiñe de negro mediterráneo (Don Carlo, la citada “Forza”, “Tosca”, “Il trovatore”,”La fanciulla del West”…..). Le preocupan escasamente las puestas de escena disparatadas con tal de que le permitan cantar en camiseta y vaqueros (¡¡Löhengrin, Sigmund!!) o lucir su depilado y apropiadamente musculoso.... torso desnudo. Le gusta también salir a escena en sus conciertos descalzo o calzado con juveniles deportivas y despechugadas camisas. Si la orquesta que le acompaña en sus recitales viste canónicamente smokings y lacitos.....será problema suyo, no de Kaufmann.


Canta “E lucevan le stelle” siguiendo el modelo Fleta y el aria de la flor de “Carmen” con el agudo final en pianísimi tal y como lo escribió Bizet. Finalmente es siempre dramáticamente convincente (no genial como la Callas, pero jamás exagerado). No es responsabilidad suya, el ser bajito de estatura (nadie es perfecto); sí  su desmedida propensión a cantarlo todo y deprisa, muy deprisa. Su privilegiado órgano foniátrico dudo que resista tamaño esfuerzo. Por si todo ello aún pareciese escaso, puede marcarse una napolitana canción con sista incluída y bien aprendido estilo aunque nunca será Pavarotti y su voz soleada. Resumiendo: sea como fuere Jonas Kaufmann ya tiene su lugar de gloria en la historia de la ópera (si se confirma como gran liederista, lo tendrá en el más exquisto y refinado habitáculo del canto). Que éste dure una década (otra vez Callas) o dos, o tres….depende de él mismo.
 
LITERATURA


Para mi 2013 será siempre el año Proust. Y bien que me lo gané a los largo de mi ya crepuescular vida. De joven y de cuarentón fracasé en dos ocasiones con “En busca del tiempo pérdido”. La primera vez leí solo “Du côté chez Swan”. La segunda bien pude sentirme el más ridículo de los mortales, ya que repetí – y admiré – “Swan” pero me quedé atrapado en el más insoportable tedio en la segunda parte de “A la sombra de las muchachas en flor”. No hay dos sin tres, y héme aquí que sesentón y malito he derrotado a Marcel y su inacabable obra maestra. Ahora me siento amigo de Swan, de Robert de Saint-Loup, de Elstir, de Charlus y hasta de esos cotillas de los Verdurin. Ya se – espero – que la “Sonata de Vinteuil” corresponde a César Frank y estoy locamente enamorado de la duquesa de Guermantes, de Gilberte y…..de ¡¡Albertine!!. Solo me cae fatal el putón verbenero de Odette de Crecy, aunque como dice el desdichado Swan: ¡¡y todo por una mujer que no era mi tipo!!. “La recherche……” ya es, junto a “La montaña mágica” de Thomas Mann, el libro que más adoro del pasado siglo.

Y EL CINE QUE YA LLEGA


He tenido la desgracia de ver “La gran estafa americana” (American hustle) tan solo unos días antes de su estreno en el todavía Reino (cuando llegará la III República, cuando, cuando, cuando). Es la película que va a competir, y ganar imagino, dado que responde al patrón de ser estúpida e inocua, en los oscares frente a los años de esclavitud del negrito tropical Steve Mac Queen. A mí no me gusta demasiado ese desquiciado y efectista melodrama de un, hasta ahora, gran cineasta fagocitado por Hollywood. Pero al lado de la suprema idiotez de la “estafa” (basada, como no, en hechos reales pero muy alejados de la era Obama) casi me resulta un portento cinematográfico. ¡¡Que diálogos se gasta el temible David O,Russell!! ¡¡Que filmación tan chapucera!!, ¡¡Que ridículo el Christian Bale con su postiza barriga y sus aditamentos capilares!! ¡¡Bradley Cooper, casi arrebatándole el puesto de peor actor actor del mundo a Nicholas Cage!!, ¡¡Que extremo lío el del infecto guión!!. ¡¡Qué horror de película!! Cinéfilos del mundo uníos, yo desde aquí os exijo no acudir a los bloquebusteres del peor cine del mundo. Convencido quedo de que no me vais a hacer ni puto caso.

Luis Betrán