LAS DIEZ MEJORES PELÍCULAS ESTRENADAS EN ZARAGOZA EN 2017
SIERANEVADA, de Cristi Puiu
MANCHESTER FRENTE AL MAR, de Lonnie Dornegan
THE SQUARE, de Ruben Östlund
EL OTRO LADO DE LA ESPERANZA, de Aki Kaurismaki
ANA MON AMOUR, de Calin Peter Netzer
EL VIAJANTE, de Asghar Farady
SILENCIO, de Martin Scorsese
LOCAS DE ALEGRÍA, de Paolo Virzi
EL HIJO DE JEAN, de Philippe Lioret
LA CHICA DESCONOCIDA, de Jean-Luc y Pierre Dardenne
EL HORROR PETARDO DEL AÑO: ALTA SOCIEDAD/MA LOUTE, de Bruno Dumont
LAS DIEZ MEJORES PELÍCULAS VISTAS EN TELEVISIÓN/DVD EN 2017
Sin orden de preferencia
LOS EXÁMENES, de Christian Munguiu
LA RECONSTRUCCIÓN, de Lucien pintilie
DURAK, de Yuri Birov
LE FILS DE JOSEPH, de Eugéne Green
FELICES SUEÑOS, de Marco Bellocchio
EL ESTUDIANTE, de Kiril Serebrenikov
LA VENGANZA DE UNA MUJER, de Rita Azevedo Gomes
POESIA SIN FIN, de Alejandro Jodorowsky
MATRIMONIO DE ESTADO, de Basil Dearden
TSCHKIK, de Fatih Akim
EL HORROR PETARDO EN TELEVISIÓN/DVD: O FANTASMA, de Joaquím Pedro Rodrigues
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martes, 10 de abril de 2018
jueves, 6 de abril de 2017
EL TEATRO ESTABLE DE ZARAGOZA
Hoy quiero evocar en mi deteriorada memoria al Teatro Estable de Zaragoza. Compañía formada en 1971. Director y actores procedían del Teatro de Cámara de Zaragoza, que habían fundado en 1963, Mariano Cariñena, desgraciadamente fallecido,director, adaptador y escenógrafo de varios de los montajes y autor de algunos textos. Eduardo González o Pablo Royo, son algunos de los nombres fuertemente vinculados al Teatro de Cámara y después al Estable, y María José Moreno justamente homenajeada.
Frente al poder franquista,
apuesta por un teatro que se convierta en escenario de la lucha por la
libertad. Durante los dos estados de excepción, la compañía se da cita en la
cárcel. Premios para la compañia y mejor actor para uno de sus componentes,
Eduardo González (portentoso actor y portentosa voz de barítono-bajo que
todavía conserva), que monta la única obra teatral de Miguel Labordeta ,Oficina
de Horizonte.
De 1981 es otro de sus montajes más relevantes, La muerte
accidental de un anarquista, de Darío Fo. En los años siguientes estrenan tres
obras de Arrabal: El gran ceremonial (1987), Apertura orangután (1988) y
Ceremonia por un negro asesinado (1990), además de Enrique IV de Pirandello
(1990) y Los Figurantes, de Sanchís Sinisterra , con puesta en escena y
coreografía de M. Cariñena; por estas fechas reponen una pieza que ya habían
estrenado en 1975, Colón, o la idea universal en barco, obra de Peter Hacks
cargada de ironía.
Yo ví tambien la fabulosa puesta
en escena de Hormigón de "La dama del olivar", obras de Valle Inclán,
Brecht, la magnífica "Andorra" de Max Frisch con gran interpretación
de Javier Anós. A los nombres citados quisiera añadir los de Antonio, Pepe,
David y hasta Emilio Lacambra. Hoy algunos de ellos son amigos míos. Es un
honor para mí que soy más hombre de cine que de teatro. Que no se olvide nunca
al Teatro Estable, que convirtió durante no pocos años e Zaragoza en una fiesta
escénica.
Luis Betrán
martes, 7 de marzo de 2017
DE GOYAS, OSCARS Y TROLLS
TROLLS
Un troll debe ser alguién muy malo,
aunque no lo sé con certeza. Yo no veo cine para niños que es, al parecer,
donde salen esa especia de duendes maléficos. En el repugnante disrio fascista
“El País” hablan de trolls de Podemos y me parece que se equivocan porque los
gnomos de Becquer en el periódico de Prisa se llaman Cebrián, Rubalcaba y Felipe
González. Tres caraduras, y algo peor, con suerte. Pero como hay trolls también
hay cazadores de trolls y por un email que he recibido de uno – al que conozco
perfectamente – se trata de tipos ignorantes totales de cine, de música y de
cualquier asunto relacionado con las Bellas Artes. Sujetos rencorosos,
envidiosos y…más inocentes que un feto. Niños pijos que alimentan su ignominia
con mala leche…desnatada. Pobreticos.
GOYAS
Como ya dije me abstuve de la ceremonia,
pero, obvio, sé el resultado y no está mal del todo. “Tarde para la ira” es un
excelente thriller bastante español, concreto y sencillo, bien escrito,
interpretado y realizado. Raúl Arévalo, con el que no he cenado más semeja un
hombre con luces, debería ejercer más de cineasta que de actor. “Que Dios nos
perdone”, feo título, cuenta con una puesta en imágenes de la mayor competencia
al servicio de un guión desastrado. Lejos, muy lejos de la ópera prima de
Rodrigo Sorogoyen, la estupenda “Stockholm” y su lenguaraz y magnífico Javier
Pereira. Afortunadamente se olvidaron de la “Julieta” de Almodóvar, sin dejar
de consolar al manchego con un inmerecido Goya a la sra. o srta. Suárez, buena
actriz cuando tiene personaje lo que no el caso.
OSCARS
Tampoco vi la alfombra roja pero
¿cómo no iba a enterarme de la chapuza de le mejor película? Para eso está
youtube y resultó un espectáculo divertidísimo. El Beatty – que a su edad ni
puede sonreir no vaya a ser que le pase lo que al Chaplin de “Un rey en Nueva
York” (esto lo sabe muy bien el cazador de trolls, je, je , je) – lee algo y le
larga el sobre a la despìstada Dunaway que proclma: ¡¡la mejor película es “La,
la land”, pero surge un topo infiltrado y grita ¡¡no, no, es “Moonlight”¡¡. Y
allá en el escenario se arrejuntan negros y blancos en diabólico pandemonium.
Y, cosa rara en la pérfida USA trumpista, ganan los negros. No es que la citada
“Moonlight” sea extraordinaria pero salva el expediente con notable. Me hubiese
fastidiado un Oscar para el caramelo digital llamado “La, la land”, película que
servidor hubisese nominado a todos los razzies. Emma Stone es una actriz
mediocre, el Gosling menos que mediocre y el Chazelle ha debido compensar su
fascistoide “Wiplash” – la letra con sangre entra – con la cursilería y los
plagios lalaleros. Menos mal que ese drama sereno, contenido y excelente que es
“Manchester frente al mar”, obtuvo sus recompensas para Kenneth Lonergan y el
inconmensurable Casey Affleck sin cuya prodigiosa interpretación el film no
existiría. Asghar Farady no asistió y envió mensaje y mensajera. Muy bien sino
fuese porque se olvidó de que su compatriota Jafar Panahi sigue arrestado en su
casa y con la prohibición de hacer cine en 20 años. Ya han pasado algunos y
Panahi se las ha ingeniado para seguir siendo indomable con films tan estupendos
como “This is not a film”, “Closed curtains” o “Taxi Teherán”. Sr. Farady, Trump
es un fascista, pero los mandatarios con turbante de su país son peores que
fascistas.
Y colorín cololorado, estre
cuento sobre bobadas se ha acabado. La próxima semana “Vergerus” recuperará su
seriedad y sabiduría. Bon die o buenicos días, cazador que no te cobras la
codiciada pieza.
Luis Betrán
jueves, 11 de febrero de 2016
EL TRANVÍA DE ZARAGOZA
Cuando muchos nos oponíamos
diciendo que el proyecto presentado era mentira, que todo es un sacaperras, que
no iba a funcionar, que nos daban gato por liebre, la gente tiró en masa a
apoyar lo que evidentemente era un fraude.
Pues ahora igual, se les queda la misma cara de atónitos cuando, una vez
que ya es tarde para echarse atrás, ven que han sido totalmente engañados y ya
no tienen más remedio que tragar con lo que hay o incendiar las calles. Belloch
(Juanito Tranvías) a éste ya hay millones desando darle una colleja bien dada,
yo sigo con los destrozos locales, que de esos no se habla tanto. ¿Os imagináis
pues de qué puedo hablar en este blog en un alarde de originalidad? ¡Sí! ¡Del
tranvía! ¿Cómo lo habéis podido adivinar? No me lo explico.
Pues sí, vamos a hablar de esa
chatarra-manojo de hierros con ruedas inservible. Y del pobre coche, también.
Como imagino que os habréis enterado, la concepción del tranvía que tiene la
gente está empeorando por momentos. Desde hace 5 años, cuando la idea del
tranvía era sólo un feliz proyecto que muchos pensábamos "no serán capaces
de hacer esa mierda", ya era de sobra conocidos los problemas que trae un
tren por la ciudad. No sólo por las valoraciones de los expertos, sino porque
da la casualidad que hasta no hace tantos años había un montón de líneas, que
se quitaron por ser una puta basura que no hacía más que entorpecer. Y eso que
esos no tenían prioridad semafórica ni un carril para ellos.
Pero bueno, la masa del rebaño,
una vez más, se creyó la propaganda del mesías psoero y se lanzaron a apoyar
incondicionalmente el proyecto que traería durante años problemas muy graves de
movilidad, la ruina a muchos negocios en época de recesión y un desembolso
brutal de dinero público cuando el sentido común pedía a gritos exactamente lo
contrario. Exactamente igual que con la Expo o los barquitos. Aquí nos engañan
como a memos y la gente tan contenta. Bueno, pues se salieron con la suya, y
cuando vieron el tren chuchú, la gente muy contentica. ¡Que mira que trenecico nos
han puesto mañooooo! Hasta que se extendió la línea completa y llegaron
inmediatamente los problemas como era de esperar.
Y era de esperar por estadística
pura. El doble de recorrido, más tranvías, un sistema nuevo de ir sin catenaria
que tiene probabilidad de estropearse, el doble de cruces, etc... No es
"el doble" de probabilidad de fallo, sino que esa probabilidad se
multiplica tanto que hemos llegado al punto de que la probabilidad de que un
tranvía tenga un fallo en el día sea prácticamente 1, ya que además los fallos
pueden ser de infinitos tipos. Que esa
probabilidad no sea tan alta es un trabajo muy complicado. Eso no es ninguna
novedad. Eso se sabía ya, y es algo totalmente normal, fijaos que con los
autobuses esa probabilidad es exactamente 1, todos los días pasa alguna pequeña
incidencia sea del tipo que sea, lo que pasa es que al ser un medio de
transporte mucho más avanzado, las afecciones son mínimas. Pero el tranvía es
rígido y cualquier minucia tiene la misma consecuencia: la anulación del
transporte público de media ciudad.
Entonces, por muy eficientes que
sean los técnicos arreglando inmediatamente el problema (20 minutos en ir y
arreglarlo está muy bien), por problema
de concepto las consecuencias son catastróficas para la ciudanía. Cuánta gente
habrá llegado tarde al trabajo, a una reunión importante o donde sea por culpa
del trasto este. Llevamos semanas viéndolo. Hay averías prácticamente a diario.
Si no se engancha un pantógrafo falla una batería. O se encuentra con esa
incívica ciudadanía que no hace más que cruzar semáforos en rojo y se lanza a
lo kamikaze a las vías para provocar retrasos (o al menos esa es la versión
oficial). Que esa es otra de traca. Conforme pasa el tranvía a todo trapo, el
semáforo te cambia en ese mismo segundo, con lo que oficialmente el tranvía
nunca tiene la culpa de nada. Así que si te atropella, encima prepárate porque
no sólo no vas a recibir un duro sino que además vas a pagar tú el destrozo y
tu ambulancia. Luego que hay accidentes, si no hay más que insensatos que se
dedican a invadir las vías.
El día 1 de agosto además se
quitan las líneas de autobuses del Actur, con lo que aparte del efecto lata de
sardinas, las averías van a tener muchas más consecuencias. Coño, que ni las
huelgas de Ausza causan tantos problemas a la ciudadanía. Y ahora que los
nombro, mentar también la brutal cantidad de autobuseros que se fueron a la
calle gracias al tren chuchú. Caro, de mala calidad y que quita puestos de
trabajo. Anda, pues como lo que hicieron con la recogida de basuras. ¡Queremos
la línea dos ya! ¡Queremos la línea dos ya!. Pues hale, el rebaño está servido.
Un servicio con menos líneas forzando lentos transbordos, saturado de gente y
que falla como una escopeta feria, que es peligroso, que destruye puestos de
trabajo, que ha dejado un agujero tremendo económicamente y cuyo precio sube y
sube y sube y sube. Lo triste de todo esto es que aún haya monos con platillos
pidiendo a gritos la línea dos. La gente no aprende ni a hostias. ¿Y ahora qué?
Ya es tarde para echarse atrás. ¿Qué solución hay? ¿Quitarlo? ¿Jodernos unas
décadas? Un perder-perder en toda regla. No me creo que los responsables sean
tan tontos e incompetentes. Si saliera un Bárcenas local que cantase ópera las
cosas me cuadrarían mucho mejor, la verdad.
Luis Betrán
miércoles, 15 de enero de 2014
LO QUE 2013 NOS DEJO Y LO QUE 2014 NOS ANUNCIA
MUSICA
Desde que uno era joven, muy
joven, adolescente…..tengo la costumbre de iniciar esa absurda festividad del 1
de enero – ¿no hemos celebrado ya la noche del 31 de diciembre que es
exactamente lo mismo? y que obedece a idéntico propósito: ¡¡chin, chin, hemos
vivido un año más!! – yendo (en sueños) a la cita en Viena con la familia
Strauss y amigos. Me encanta desde siempre el Concierto de Año Nuevo de la
Filarmónica de Viena. Cuando la televisión era en blanco y negro, el director
solía ser el concertino Willy Boskowsky, probablemente el mayor experto que
hubo en el pasado siglo en valses, polkas, mazurcas, cuadrillas y gallopes.
Luego, invariablemente, comparecían los saltos de esquí de Garmisch. Yo veía
ambas cosas en casi sacrosanta unción, mientras mis padres y algún otro
familiar que acudía a dar la lata rezongaban: mira que este nene es rarito. De
eso nada, jamás fui al único que siguió el programa establecido por la nacida
RTVE.
Hay quien piensa que el susodicho
concierto es una horterada abundosa en floripondios y japoneses. A mí el
decorado barroco de la Musikverein me gusta tanto como esos maravillosos
salones de palacios en los que los integrantes de los ballets (desde que hay
ballets, claro) se desplazan con exquisita elegancia a los sones de “El Danubio
Azul” o “Cuentos de los bosques de Viena”, dos obras maestras no de la pequeña
sino de la gran música. El ilustrísimo Johannes Brahms respalda mi opinión
cuando, como es sabido, anotó unos compases del más célebre de los valses en el
abanico de la esposa del autor frau Adele von Johann Strauss padre. Y añadió:
desgraciadamente no es de Johannes Brahms. El Concierto de Año Nuevo hace ya
tiempo que se convirtió en un acontecimiento mediático que deja abundante monetario
en las arcas de la hasta hace muy poquito mejor orquesta sinfónica del mundo
(ese puesto se lo ha arrebatado quizá la Filarmónica de Berlín y, perdón,
ninguna otra). Tambien hace sus añitos que es la propia orquesta la que elige
al director del evento y no se ni de uno solo que haya rechazado la
oportunidad, obviamente remunerada en consonancia. Es normal que repitan
celebridades de la batuta. Herbert Von Karajan fue una de ellas. Y, ya que
escribo sobre el inventor de la fusión marketing-música, he de ser justo y
reconocer que en mi ranking particular de los Conciertos de Año Nuevo que llevo
vistos y oídos, el nazi Karajan ocupa el segundo lugar tan solo superado por el
inmenso Carlos Kleiber (hijo de Erich) que tuvo el mal gusto de morirse antes
de hora, cuando quizás era el mejor, y más excéntrico, director de orquesta del
mundo.
El de 2014 corrió a cargo de uno
de los músicos a los que más antipatía profeso: el hebreo-argentino-español-
¿palestino? Daniel Barenboim. Un tipo que fue un sensacional pianista, un joven
cabroncete cuando la por entonces su esposa – la eximia violonchelista
Jacqueline Du Pré que fue la que lo propulsó a la fama – enfermó de esclerosis
múltiple y el pibe Daniel aprovechó para dejarla agonizante y sin marido largándose
con jovenzuela aprovechada. Escribo totalmente en serio y no hay más que leer
la biografía del eterno candidato al Nobel de la Paz. Barenboim fue progresando
imparable hasta alcanzar las más altas cotas de la interpretación pianística,
sobre todo en Beethoven. Siendo lo más objetivo posible – algo casi tan
imposible en los melómanos como en los cinéfilos – Daniel Barenboim fue uno de
los más sublimes maestros del teclado de la segunda mitad del siglo XX y
comienzos (poquitos años, ya) del XXI. Jamás, no obstante, alcanzó la
inefabilidad absoluta de los Richter, Arrau, Rubinstein, Horowitz, Kempf,
Backaus, Haskill, Argerich, Gould……..aunque posiblemente fallase menos notas.
Ambicioso, sin dudar de si mismo, quiso convertirse asimismo en uno de los
grandes de la dirección de orquesta, tomando como modelo nada menos que al más
grande: Willhem Fürtwangler. No prosperó pero llegó a a dirigir tanto como a
posar sus dedos sobre el piano y fuese el compositor que fuese. Se las apañó
con cierta dignidad en Wagner…..pero con el resto nunca rebasó la proba
artesanía. Cuando le convino unió a sus orígenes judíos y argentinos, la causa
palestina y formó esa orquesta – Western Divan – en la que hay especialistas de
los bandos enfrentados. Consiguió el premio príncipe de Astrurias – lo que le
vino al pelo para adquirir también la nacionalidad española – pero se le
resiste lo que es la culminación de una vida con más sombras que luces: ese Nobel
de la Paz tan, por otro lado, desprestigiado desde que fue otorgado a
terroristas de la CIA como Henry Kissinger o a un recién estrenado
Presidente cuyo único mérito era el ser de raza negra: Barack Obama.
Barenboim puede que naciese para
los tangos, pero no para los valses y marchas preferidas de los austríacos. Su
dirección fue calamitosa. Ni la más mínima idea de cómo otorgarle toda su
trempera a una polka o aun galop, petrificó o congeló tanto a los bosques de
Viena como a las supuestas azules (no son de ese color, lo juro) aguas del
Danubio o Donau. Y remató la faena con una estupidez que arruinaron las
palmadas de la Marcha Radeztky. Como es tan bueno y tan educado, Daniel saludó
uno por uno a todos y cada uno de los músicos de la Filarmónica vienesa que
hubieron de ponerse en pie, mientras los espectadores acompasaban o no sus
manos porque Barenboim pasaba de ellos. Uno de los peores Conciertos de Año Nuevo
que recuerdo – el de 2013 con el sosainas de Franz Welser-Molst tampoco fue
manco-. Y a esperar, otra vez, a Zubin Mehta que no pasa de ser un probo
artesano de segura eficacia, y muy dado a las bromas. Algunas graciosas. Otras
no.
MÁS MUSICA
DER KAISER…..JONAS KAUFMANN
2013 fue el año de la definitiva
consagración de Jonas Kaufmann como EL MEJOR TENOR DEL MUNDO, puesto que venía desempeñando
apuradamente por la cortedad de su repertorio el peruano Juan Diego Flórez. La
eclosión de Kaufmann ha sido lenta (ha rebasado ya la cuarentena aunque lo
disimula muy bien), poco a poco, año tras año. Pero dudo que exista actualmente
operófilo alguno que ose discutir su primacía. Sus cedés conmemorativos de los
bicentenarios de Wagner y Verdi son sendas obras maestras. J.K. puede
revolucionar el bel canto como no se había logrado desde María Callas. Y puede
abonar en el intento un alto precio, también como La Divina. Sus armas son otras. Las
intenciones similares. El tenor alemán cuenta con una voz – por ahora – sin
fisuras. El timbre es bellísimo, el agudo sonoro y potente (capaz de superar
la orquesta wagneriana), el grave cavernoso, la línea de canto perfecta, el
fraseo el que demanda la ópera de turno, la versatilidad asombrosa, su
capacidad de apianar pasmosa, parace cantar sin esfuerzo alguno y poder incrementar el volumen (ya enorme) de su voz cuando le pete y sin necesidad de trampear con feos calderones.
Y un plus de apostura,
coquetería, presencia escénica que hasta él no había conocido la ópera. Elegido
en 2011 por Vanity Fair “el hombre más sexy” del mundo, Kaufmann no vacila en
aprovecharse de semejante “honor”. Se ha operado ya la nariz, luce
invariablemente el pelo largo (melena hasta la cintura incluída en “La forza del destino”)
exhibe su cabello rubio oscuro si interpreta a un ario (Löhengrin, Sigmund) o lo tiñe de negro mediterráneo
(Don Carlo, la citada “Forza”, “Tosca”, “Il trovatore”,”La fanciulla
del West”…..). Le preocupan escasamente las puestas de escena disparatadas con
tal de que le permitan cantar en camiseta y vaqueros (¡¡Löhengrin, Sigmund!!) o
lucir su depilado y apropiadamente musculoso.... torso desnudo. Le gusta también
salir a escena en sus conciertos descalzo o calzado con juveniles deportivas y despechugadas camisas. Si la orquesta que le acompaña en sus recitales viste canónicamente smokings y lacitos.....será problema suyo, no de Kaufmann.
Canta “E lucevan le stelle”
siguiendo el modelo Fleta y el aria de la flor de “Carmen” con el agudo final
en pianísimi tal y como lo escribió Bizet. Finalmente es siempre dramáticamente
convincente (no genial como la Callas, pero jamás exagerado). No es
responsabilidad suya, el ser bajito de estatura (nadie es perfecto); sí su desmedida propensión a cantarlo todo y deprisa, muy deprisa. Su
privilegiado órgano foniátrico dudo que resista tamaño esfuerzo. Por si todo ello aún pareciese escaso, puede marcarse una napolitana canción con sista incluída y bien aprendido estilo aunque nunca será Pavarotti y su voz soleada. Resumiendo: sea
como fuere Jonas Kaufmann ya tiene su lugar de gloria en la historia de la
ópera (si se confirma como gran liederista, lo tendrá en el más exquisto y
refinado habitáculo del canto). Que éste dure una década (otra vez Callas) o dos, o
tres….depende de él mismo.
LITERATURA
Para mi 2013 será siempre el año
Proust. Y bien que me lo gané a los largo de mi ya crepuescular vida. De joven
y de cuarentón fracasé en dos ocasiones con “En busca del tiempo pérdido”. La
primera vez leí solo “Du côté chez Swan”. La segunda bien pude sentirme el más
ridículo de los mortales, ya que repetí – y admiré – “Swan” pero me quedé
atrapado en el más insoportable tedio en la segunda parte de “A la sombra de
las muchachas en flor”. No hay dos sin tres, y héme aquí que sesentón y malito
he derrotado a Marcel y su inacabable obra maestra. Ahora me siento amigo de
Swan, de Robert de Saint-Loup, de Elstir, de Charlus y hasta de esos cotillas
de los Verdurin. Ya se – espero – que la “Sonata de Vinteuil” corresponde a
César Frank y estoy locamente enamorado de la duquesa de Guermantes, de
Gilberte y…..de ¡¡Albertine!!. Solo me cae fatal el putón verbenero de Odette
de Crecy, aunque como dice el desdichado Swan: ¡¡y todo por una mujer que no
era mi tipo!!. “La recherche……” ya es, junto a “La montaña mágica” de Thomas
Mann, el libro que más adoro del pasado siglo.
Y EL CINE QUE YA LLEGA
He tenido la desgracia de ver “La
gran estafa americana” (American hustle) tan solo unos días antes de su estreno
en el todavía Reino (cuando llegará la III República, cuando, cuando, cuando).
Es la película que va a competir, y ganar imagino, dado que responde al patrón
de ser estúpida e inocua, en los oscares frente a los años de esclavitud del negrito
tropical Steve Mac Queen. A mí no me gusta demasiado ese desquiciado y efectista
melodrama de un, hasta ahora, gran cineasta fagocitado por Hollywood. Pero al
lado de la suprema idiotez de la “estafa” (basada, como no, en hechos reales
pero muy alejados de la era Obama) casi me resulta un portento cinematográfico.
¡¡Que diálogos se gasta el temible David O,Russell!! ¡¡Que filmación tan
chapucera!!, ¡¡Que ridículo el Christian Bale con su postiza barriga y sus aditamentos
capilares!! ¡¡Bradley Cooper, casi arrebatándole el puesto de peor actor actor
del mundo a Nicholas Cage!!, ¡¡Que extremo lío el del infecto guión!!. ¡¡Qué
horror de película!! Cinéfilos del mundo uníos, yo desde aquí os exijo no
acudir a los bloquebusteres del peor cine del mundo. Convencido quedo de que no
me vais a hacer ni puto caso.
Luis Betrán
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