miércoles, 6 de octubre de 2010

Memoria de 1.964 ( II )



Estamos en 2010, así que estas memorias cinematográficas que conservo desde 1964 será difícil que vean la luz en vergerus en su totalidad. Para ello tendría que llegar a la edad de don Manoel de Oliveira (101 años), el mayor cineasta vivo y en activo, y con sus facultades físicas y mentales. Como soy consciente que esa feliz circunstancia no se va a repetir con mi persona, escribiré "mientras el cuerpo aguante". Burla, burlando he aquí la segunda parte del lejanísimo 1964. Servidor tenía entonces 17 años, razón que exige actualizar un tanto textos tan amarillentos.

Además de la invariable lista de las "diez mejores del año", ya publicada, siempre tuve por costumbre otorgar mis "oscars" del año y "el petardo del año". Yo les denomino los "luises" del año", ya que durante mi juventud fui "más hermoso que un San Luis", modestia aparte. Lo del "petardo" no significa que tan malhadado premio fuese a parar a la peor película que había visto sino a la que más me había indignado o decepcionado porque se le suponía "a priori" una cierta calidad.

Dedicado especialmente a Ava Gardner la mujer más bella de la historia del cine.

LUISES DE 1944




Mejor director:                 Luchino Visconti (El gatopardo)
Mejor actor:                     Burt Lancaster (El gatopardo)
Mejor actriz:                    Ava Gardner (La noche de la iguana)
Mejor guión:                    Suso Cecchi d'Amico, Ennrico Medioli, Luchino Visconti (El gatopardo)
Mejor banda sonora:       Nino Rota (El gatopardo)
Mejor película española: El verdugo, de Luis García Berlanga
Petardo del año:               Piel de serpiente (The fugitive kind, 1960), de Sidney Lumet

Otras grandes películas de 1964: "Suspense", "Crónica familiar", "La escapada", "La noche de la iguana", "La clave del enigma". "El buscavidas", "Rebelde sin causa", "Los paraguas de Cherburgo" y "El verdugo".

Prescindo de las dos de Blake Edwards - "Desayuno con diamantes" y "Días de vino y rosas" porque fueron comentadas en la parte primera. Así que vamos con la segunda mejor del año 1964.


¡¡¡SUSPENSE!!! (THE INNOCENTS) de Jack Clayton (1961)




Basada en el relato de Henry James (“Otra vuelta de tuerca”).
Estrenada en el Cine Coliseo Equitativa de Zaragoza en 1.964



Jack Clayton procedía del free-cinema inglés. Un tipo de cine plano, lineal, esquemático, buscando siempre la eficacia tras visiones primarias del mundo real. Su fama se debió más bien a que reflejó los deseos de quienes por los años 1959/65 no veían en la nouvelle vague francesa más que callejones sin salida recorridos por un esteticismo diletante y un sentimentalismo abandonista. Ni el trayecto ni el objetivo final seducían a quienes creían ¡una vez más! que los jóvenes habían errado el camino. Sus ojos se volvieron a los productos Woodfall y a los sainetes costumbristas, con aditamentos de aspectos fácilmente entendidos como “sociales”. Tabernas de mala muerte, puré de guisantes, obreros, fútbol, sábados jaraneros, vacaciones de agosto, bailes y cantes pre-Beatles y problemas de abortos, habitaron los films Woddfall y similares. Pero la presencia de estos conceptos no supuso otra cosa que el grito de ¡presente! al pasar lista. Su desangelada utilización –casi siempre por cauces naturalistas y con tendencias folletinescas– privó de un conocimiento vivo de una sociedad tan anclada y tan cambiante de forma como la Inglaterra que se empezaba a exportar desde Carnaby Street. Tony Richardson, Lindsay Anderson, Desmond Davis, Karel Reisz, John Schlesinger, Julie Christie, Rita Tushingham, Vanesa y Lynn Redgrave, David Warner, Richard Harris, Albert Finney, Tom Courtenay… Y hasta Richard Burton mirando hacia atrás con ira. Y dos obras notables que superaron el paso del tiempo: “La soledad del corredor de fondo” (The loneliness of the long distance runner, T. Richardson 1962) y “Morgan, un caso clínico” (Morgan, a suitable case for treatment, K. Reisz 1965). Parvo bagaje.




En estas circunstancias, Jack Clayton rodó un film “free”, absolutamente free, pero nada libre: “Un lugar en la cumbre” (Room at the top, 1959), que le valió un oscar a la gran actriz francesa Simone Signoret. Esa película, más bien mediocre, consistía en carreras para llegar al lugar bajo el sol con ayuda moral de señora madura (Signoret), críticas al arribismo etc. Aceptado el envite, entendido el mensaje y se acabó. No había más de donde sacar. Por ello sorprende que Mr. Clayton (gran director de fotografía, flojo realizador) rodara “The innocents”, película que responde a opuestos planteamientos de lo que parecía ser norma entre los films free.

Una institutriz (extraordinaria, inmejorable Deborah Kerr) llega a un viejo castillo. Los pupilos, un niño y una niña, viven hechizados por la historia de amor que tiempo atrás habían vivido un criado y su predecesora. La nueva profesora cree ver posesión de los amantes –que habían terminado sus días trágicamente– en los niños a través de un comportamiento que ella juzga como perverso. Existe una vieja criada que “se sale” de la historia buscando una tierra de nadie, cuando a su alrededor la gente se compromete hasta el cuello en una forma de vida de extrema intensidad y funesto desenlace.





The innocents” (no utlizaré el ridículo título español que apelaba al casi siempre exitoso Alfred Hitchcock) presenta una única historia contada simultáneamente a varios niveles. El de la institutriz Deborah Kerr; un mundo aparentemente real con intromisión de elementos tangibles procedentes de otro nivel. El de los niños; siempre en el plano de lo real sin otra dimensión que las partes de comportamiento apreciables como impropias de sus condiciones de edad y situación. Existe el nivel de la criada; equivalente al coro de las funciones que, desde la tragedia hasta nuestros días, ha utilizado semejante elemento escénico. De hecho la criada quita y pone razones para que los ojos de los demás engañen o no a sus mentes. Al final, los distintos planos se fusionan de manera nada violenta, conformando una unión de las distintas formas de la realidad. Recurso utilizado en revisión “deconstruida” por el cine de nuestros días y, no siempre, con resultados satisfactorios. Además de producir fatiga y redundancia.




Obra profunda, objetiva, “The innocents” jamás se compromete con el espectador más allá del significado exacto del dato que presenta; sean las reacciones ante la irrupción de lo insólito o ante la corporeización de las obsesiones. Nada se niega ni se afirma. Existen componentes realistas en un ambiente, marcadamente “fantastique”, pero la mente que los relaciona con el mundo de la fantasía –la institutriz Deborah Kerr – nos hace dudar que sea capaz de contemplar el mundo real sin introducir de su propia cosecha interpretaciones que acerque todo el mundo que la rodea al de sus sueños y frustraciones. Pero “The innocents” es un espectáculo y como tal debe guardar ciertas normas que, a fuerza de repetirse en el género de terror al que la película, de una forma u otra se adhiere, nos han enseñado a circular entre ellas, abstrayéndonos de cuanto sabemos que es impuesto por circunstancias que juzgamos impuras. Así sabemos que esta película es “de miedo” (1), y ello supone un sometimiento a la ley del exorcismo del pánico, pero la distorsión de elementos reales para producir terror jamás oculta que tal objetivo es secundario. Que, previo a él, existe la voluntad –llevada intensamente a cabo por el director (y por Henry James, por supuesto) de situar tales elementos a aquel nivel funcional que más contribuya a dar la visión que pretende.

La inquietud, el desasosiego y el profundo hechizo de esta obra maestra (2), surgen porque las relaciones de lo real y lo fantástico no están adscritas a mundos irreconciliables sino que pertenecen a una visión unívoca de la realidad, que desnuda de misterio al terror y reviste al misterio de acto cotidiano. Cada acontecimiento cumple varias funciones. La primera la de hacer avanzar la anécdota a caballo del susto deliberadamente buscado, mas estos rituales arrastran la enorme complejidad de las relaciones de los personajes en la obra. Un acto tiene una expresión clara desde la perspectiva de la realidad cotidiana, y sin embargo su valor dramático se potencia cuando es visto desde otro plano de la realidad, o desde la interpretación que los personajes dan al acontecimiento.




Mientras tanto, el espectador queda desarmado, porque lo que ve es la ambivalencia de interpretaciones sin intromisiones que fuercen su voluntad del lado de lo real o de lo fantástico, aún admitiendo lo equívoco de ambos términos. La "puesta en escena" no indica señal alguna en un sentido o en otro, sino que alterna planos pertenecientes a una supuesta realidad objetiva con otros que pertenecen al dominio de lo subjetivo –a través del personaje de la institutriz-. Esto lo sabemos porque aplicamos nuestro conocimiento del mundo de una forma objetiva, real, vacía de interpretación. Porque creemos saber cómo es la realidad en forma primitiva, pero, una vez más, la institutriz nos ha hecho saber que su concepción del mundo es la menos adecuada para aceptar la realidad en su aspecto más inmediato. El encanto de la perversión, la búsqueda de un más allá – último liberador de sus fantasmas – pueden hacerle ver y sentir de distinta manera a como el espectador aplica su experiencia. Viendo lo mismo lo sienten de distinta manera. (3)





La posesión diabólica de los amantes sobre los niños es algo a interpretar por debajo de los datos que da el film. El comportamiento de los niños, su voluntad de ser, la proyección de sus obsesiones, la visión de un mundo sexual soñado entre la naturaleza muerta que rodea viejas estatuas, hace que progresivamente el universo onírico de la maestra absorba más grandes parcelas de lo real, sin que el espectador, teniendo toda la libertad para pensar, acabe no teniendo ninguna para reconocer fronteras que quizá no existen. Al final, de nuevo la abducción de una realidad neutra por el universo subjetivo que la institutriz ha proyectado será absoluta. In eternam se verá inhibida en el mundo que, como nuevo aprendiz de brujo, provocó en su propia mente. A su llamada acudirán sus más queridos y odiados espectros. Es el punto de no retorno, en el cual las alucinaciones serán simples actos de cada día, vacías del sueño doloroso que las embellecía. Se verá obligada a vivir en el infierno que ha construido pacientemente, día tras día. En una eclosión absoluta, pero ni siquiera en ese momento, en brazos de sus perversiones ante la visión de la muerte y del futuro amor a obtener del amante muerto y redivivo, ni siquiera entonces, ya se podría decir en tanto que espectadores ¡esa es la cuestión!. La confusión de planos reales y fantásticos habrá alcanzado su más alto grado, despojando al individuo que ve la película de su preciado don de la capacidad de interpretación y análisis, ante unos hechos que se niegan a ser codificados y cuyo recuerdo inquietará a quienes crean tener la llave del cofre de los sueños bajo siete candados. Evidentemente.


Luis Betrán Colás

1) Y tan de miedo. Cuando la vi en el cine Coliseo a la tierna edad de 16 años, salí literalmente sobrecogido de espanto. Y pasé una noche inenarrable en la que los fantasmas me acosaban sin descanso. El paso del tiempo, naturalmente, consigue que las 4 o 5 veces que he vuelto a ver esta película hayan conseguido eliminar el terror. No así la inquietud, el estupor y, siempre, el desasosiego. Hablo en una oscura sala de cine. En el salón de mi casa, el DVD correspondiente solo consigue que refuerce mi admiración por esta obra prácticamente perfecta.

2) En ninguna disciplina artística, los llamados “especialistas” o “críticos” han encontrado tantas obras maestras como en el cine. Cosa asaz surrealista, teniendo en cuenta que solo tiene poco más de cien años de edad. Por ello siempre he tratado de evitar esa denominación, salvo en casos –como el que nos ocupa– en que la relación propósitos/resultadas es alcanzada de forma absoluta. Añádase que el film en modo alguno es inferior artísticamente a la asimismo obra maestra de Henry James a la que sigue fielmente. Pero esto ya es asunto de las relaciones cine/literatura. Tema espeso donde los haya.

3) Como es sabido este genial film fue prácticamente plagiado por el maestro español de estos menesteres don Alejandro Amenabar. "Los otros" (2001) tuvo mucho éxito aunque  le saliese chunga. Nicole Kidman no le llegó a miss Kerr ni al más bajo pliegue de la enagua y el "astuto", siguiendo su lema de que el cine empieza con "Tiburón" (Jaws, Steven Spielberg  1975, será asno), debió pensar de que quién se iba a acordar de "The innocents". O en su majestuosa incultura cinematográfica ni siquiera la había visto ni conocía su existencia. Mira por donde en esto último le salió el tiro por la culata.




martes, 5 de octubre de 2010

Triunfo

Miguel Ors que retransmitía un partido de fútbol se encontró una vez con que en la pantalla aparecía solo y orondo un balón. Y el hombre dijo por si la audiencia estuviera despistada: "Señores, el balón"

Luis Carandell.- Celtiberia show.- Triunfo

Slogan de una candidato a concejal en las elecciones municipales franquistas: "Deportivamente se vota a Vicente"

Luis Carandell.- Celtiberia chow.- Triunfo

El viernes 1 de octubre, falleció José Angel Ezcurra a los 89 años. Fundador y director de la revista Triunfo.

Otro obituario, acaso el más sentido para mí porque "Triunfo" ayudó no poco a configurar mis señas de identidad. Fue, y me temo que será por tiempo indefinido, la mejor revista cultural y política de la segunda mitad del pasado siglo. Duró desde 1946 a 1982.






TRIUNFO

La democracia y el socialismo - que alcanzarían el poder poco despues de la desaparición de esta mítica revista - fueron desagradecidos con la publicación que más había luchado por el advenimiento de la una y de los otros. Hoy no existe nada en la prensa que pueda ni siquiera acercarse a la punta de los pies de "Triunfo". Y no por ello dejaría de ser necesario algo similar. Independiente aunque de izquierdas, no ligada a partido político alguno. Información y cultura: dos cosas imprescindibles para no ser un analfabeto funcional o un infantilizado por el "pensamiento único" y Christopher Nolan. ¿Tendría lectores una revista antiglobalización?. Lo dudo, pero ello no impide que añore lo que pudo ser y desee lo que no podrán ver mis ya algo cansados ojos. Yo fui, soy y espero seguir siendo, miembro de la generación "Triunfo".




Y el caso es que "Triunfo" vino al mundo en plan frívolo y dedicada al cotilleo cinematográfico. Con el fin de  derrotar a "Primer Plano" y competir con "Fotogramas" (la eterna superviviente). Fue en 1962 cuando la revista cambió de orientación y se convirtió en la voz del antifranquismo (lo que le costó numerosos cierres), se inclinó a una izquierda de resistencia y, poco a poco, fue convirtiéndose en el Credo de una generación, la mía, que aguardábamos ansiosos los jueves (día en que salía en los quioscos cuando era semanal) para comprarla, degustarla y susurrar o gritar que sí, que estábamos de acuerdo con todo o casi de lo que allí se escribía. El tenebroso mundo franquista se iluminaba una vez a la semana. Y los que odiábamos aquella dictadura ominosa - y sus descendientes que si no lo impide un cataclismo van a gobernarnos en breve (1) -y esperábamos la muerte del siniestro caudillo, sentíamos una ráfaga de felicidad. Como cuando, en Zaragoza, Alberto Sánchez avisaba "secretamente" que el Saracosta iba a proyectar "Viridiana" o "El acorazado Potemkin". O cuando asistíamos, en una Universidad convulsa, concicnciada políticamente y mayoritariamente antifascista, a los recitales de Raimon, Paco Ibañez, Luis Llach, Xavier Ribalta o.....Labordeta.




"Triunfo" reunió una nómina de redactores absolutamente impresionante. Eduardo Haro Tecglen, verdadera alma mater de la revista, comunista hasta su fallecimiento hace muy pocos años y el mejor analista político que yo haya leído en castellano. Firmaba con su nombre y usaba heterónimos más que Pessoa. En el aspecto ideológico "Triunfo" era él. Terminó en "El País" como crítico teatral y como columnista absolutamente fiel a sus creencias y a si mismo y, por tanto, cada vez más alejado de la progresiva derechización del diario madrileño. Victor Márquez Reviriego (todavía vivo) amigo hasta el final de Ezcurra e inolvidable cronista parlamentario cuando en 1977 llegó, o eso nos pareció, la democracia otorgada por el Borbón; llamaba a los sres. diputados los "culiparlantes". Manuel Vázquez Montalbán, el inolvidable creador de Pepe Carvalho, gran escritor multifacético, comunista asimismo, reputado gastrónomo y autor de la maravillosa serie "Crónica sentimental de España" publicada en Triunfo y a la que añadió una perla tan divertida como la "Antología de la canción ratonera". Luis Carandell, el inventor de la desopilante "Celtiberia show". Ellos constituían la columna vertebral de "Triunfo", junto quizá al "traidor" Cesar Alonso de los Ríos que no comulgaba con la ideología de Haro Tecglen y se largó tras muchos años a fundar la interesante "La calle", cuando "Triunfo" comenzaba a mostrar síntomas de agonía. Y luego a poner a caldo a señores como Ruiz Giménez, Dionisio Ridruejo o Tierno Galván.




Y los colaboradores más o menos fijos. José Monleón en el teatro, Jesús García de Dueñas y Cesar Santos Fontenla en el cine (luego Diego Galán y Fernando Lara), José María Moreno Galván en las Artes Plásticas, Chumy Chúmez en el chiste, Jose Miguel Ullán en la música ,y gente tan conocida como Manuel Vicent, Montserrat Roig, Javier Alfaya, Ramón Chao, Fernando Savater, Juan Cueto y hasta el cura Enrique Miret Magdalena abanderadio de la Teología de la Liberación.....Grandes plumas, algunas de las cuales fueron evolucionando cuando la revista hizo mutis por el foro hacia el diletantismo o posiciones adecuadamente conservadoras.

Estimo que la persona forja su individualidad según el momento histórico que le toca vivir en su juventud. Y a ello contribuyen factores o elementos de los cuales el principal de todos me parece el origen social, la pertenencia o no a una clase determinada. Gran o pequeña burguesía, proletariado, campesinado o sin techo y con hambre. Luego está la vida, el itinerario vital de cada uno, las cosas que observa y ve en la calle primerísima fuente de información. El amor, la amistad que como dice Jesús Ferrero "tanto en el amor como en la amistad no hay relaciones que duren toda la vida si uno no está dispuesto a transigir  con ciertas deslealtades que se van a producir en un determinado momento" ("El País, 2-10.2010) Y, finalmente, la cultura a la que se puede tener acceso o no (cuestión de dinero). Naturalmente no me olvido de los genes y la experiencia familiar ni tampoco la religión. Dentro de ese espacio colocado en último lugar, "Triunfo" fue para mí tan determinante como la literatura que más me ha gustado, la música que más me ha emocionado o las películas con las que más he disfrutado. Y políticamente decisiva para creerme, entonces y ahora, persona de izquierdas que no renuncia al marxismo ni al freudianismo.



Como todo Credo, "Triunfo" hizo que algunos llevaran el acto de fe hasta la últimas consecuencias. Repetían cual papagayos lo que en los textos de la revista se escribía. Y, por ejemplo, cuando llegó el "boom" de la novela latinoamrericana se/nos entregaron a una carrera atlética para ser el primero en leer "Cien años de soledad", "El siglo de las luces", "Rayuela", "La muerte de Artemio Cruz", "Conversación en la catedral" o "Pedro Páramo". Tambien Borges, pero sin decirlo en voz alta, que era un caballero de derechas. Y descubrimos a escritores españoles como Sender, Max Aub, Corpus Barga, Ruiz Barea, Castelao, Larrea y poetas como Miguel Hernández, Gabril Celaya o Blas de Otero. y el teatro de Bertold Brecht o Valle Inclán.... Y nos iniciamos con Marx, Engels, Politzer, Rosa Luxemburgo, Alexandra Kolontai, Antonio Gramsci  .......Lenin y Mao.

Cuando "Triunfo" echó el cierre nos sentimos como huérfanos aunque la publicación ya hacía tiempo que había pasado a ser mensual. Y acudió "El País" en nuestro auxilio. No era lo mismo. Era un diario. Pero nada tenía que ver con Abc, Ya, Arriba, La Vanguardia, Pueblo, Informaciones, El Alcázar o....Heraldo de Aragón, El Noticiero o Amanecer. Hacía de la democracia su voluntad de ser y como aún eramos jóvenes e ingenuos nos lo tragamos cual nuevo gustoso bocado de color rojo. El paso de los años, su filiación con el P.S.O.E. felipista y guerrista y, ya en nuestros días, su autodefinición como diario global, su progresivo viraje conservador y su adscripción al "pensamiento único" hicieron que, yo al menos, me lo compre tan solo los sábados (por su suplemento cultural "Babelia") y me limite a hojear algún titular vía Internet el resto de la semana. O echar un vistazo a "Público". Jamás de los jamases a "El Mundo". No es cosa de vomitar el desayuno.




No comparto la melancolía de los nostálgicos. Nunca volveré a ser joven, que le vamos a hacer. Por ello rara vez me asomo al "Triunfo" digital aunque, se dice, recordar equivalga a volver a vivir. Conservo algunos ejemplares, pero por la misma razón no pertenezco a la muy respetable tribu de los coleccionistas. Ejemplares antiguos y modernos de no solo "Triunfo", sino de "Fotogramas", "Cuadernos para el diálogo", "El viejo topo", "Film Ideal", "Nuestro Cine", "Cahiers du cinéma", "Positif".....han sido arrojados a la papelera sin que me importe un carajo si su celulosa es reciclable o no.

No voy a terminar como en el tango "mi caballo murió, mi alegría se fue". Hoy soy mayorcito, algo cascado y felizmente jubilado. Dispongo, por tanto, de tiempo libre. Prefiero el aquí y ahora. Aunque haya que taparse las narices. Y llevando (no del todo) la contraria al marqués de Bradomín de Valle Inclán, me reconozco como gordo, ateo y....sentimental.

Luis Betrán

1) Algunos amigos o conocidos me da la impresión que no han acogido muy bien mi negativa a apoyar la huelga general. Al margen de mi total desconfianza hacia CC.OO. o U.G.T. no estaré en ninguna manifestación antipsoe por inepto que sea Zapatero (que lo es). Estas cosas tan de recibo favorecen al P.P., y por ahí no transito por nada del mundo.

sábado, 2 de octubre de 2010

Las trompetas de Tony, Alex y Mou


¡¡¡Que callen las trompetas!!!.- Ha muerto Tony Curtis



Ha fallecido en Las Vegas, donde si no, cuando hacía años que era una gorda y fea caricatura de si mismo. No es ningún mito del cine ni nada parecido. Un actorcillo que surgió en las filas de la Universal, huyendo de una madre perversa y una desdichada familia. Era tan guaperas que casi perecía una niña. Lo que acabó por perjudicarle ya que fue inútil  que nadie le tomara en serio si no hacía el ganso en comedietas y pelis de aventuras, buenas y malas que de todo hubo en su larga filmografía. Dicen que siempre quiso parecerse a Cary Grant. En el capitulo actoral, no fastidiemos que no consta que tuviera ligue alguno con Randolph Scott. Dificil empeño el de transitar por la vía por la  que circulaba el mejor actor de comedia que conoció Hollywood. El más distinguido, aquel que no perdía la dignidad en las situaciones más ridículas - véase los geniales film de Hawks "La fiera de mi niña" (Bringing up baby, 1938)   o "La novia era él" (I was a male war bride, 1949) -.Pero seamos justos con Tony Curtis: fue un buen comediante que tuvo su momento álgido en "Con faldas y a lo loco" (Some like it hot, Billy Wilder 1959) en la que no fue aplastado por un brutal Jack Lemmon.


Los empeños dramáticos del monismo fueron curiosamente más atrevidos que los de Grant.  Cuando Cary se ponía serio parecía que se lo tomaba a guasa y no digamos nada cuando tambien Howard Hawks le confundió con John Wayne (1) en "Solo los ángeles tienen alas" (Only anges have wings, 1939). Tony resulto ser más competente.....a veces. Sin duda en la notable "El fugitivo" (The defiant ones, Stanley Kramer 1958, por la que le nominaron al Oscar), no tanto en la muy pasada de rosca "Chantaje en Broadway (Sweet smell of succes, 1957, Mackendrick fuera de sitio) y entregadísimo en "El estrangulador de Boston" (The Boston strangler, Richard Fleischer 1968). El fracaso comercial de esta buena película determinó prácticamente el inicio del fin de la carrera cinematográfica de Tony Curtis. Guardemos piadoso silencio  por lo que vino despues y sus trabajos televisivos. El pobre chico del Bronx neoyorquino, ya maduro, hasta esperaba  por fín su anhelado Oscar. Bueno, parece que en la vida se lo pasó pipa. O lo simuló. (1)



¡¡¡Que suene la balada triste de trompeta!!!

"Balada triste de trompeta" ha sido galardonada con dos premios en la 67ª Mostra de Venecia, al mejor guión y el León de plata a la dirección. Igual es buena y todo. Como ya escribí recientemente no lo comprobaré. El día de la Bestia (1995), consiguió seis premios Goya incluido el premio al mejor director. Este trabajo convirtió a Santiago Segura en uno de los actores más conocidos de España. "Enorme aportación artística por la que Alex de la Iglesia merece un puesto en la historia del cine español". A mí, que soy muy raro, el bestial día me pareció una de las chorradas más infumables del más o menos moderno cine español y me prometí a mi mismo que ya no me pillaba en otra, como así ha sido. La filmografía de esta suerte de Tarantino clownesco (2) se completa con Perdita Durango (1997), Muertos de risa (1999), La comunidad (2000), 800 balas (2002), Crimen ferpecto (2004)  y Los Crímenes de Oxford (2007. Como no he visto ninguno de estos films a callar tocan, y respecto a la "balada" de inminente estreno, presumibles buenas críticas y éxito popular garantizado, yo me pregunto: ¿tendrá algo que ver con aquella horrenda canción que atormento mi adolescencia y que fue lanzada por el trompetista Roy Etzel, pero el que se llevó el gato el agua fue el monstruoso Raphael. El cantante del franquismo más famoso (y al que hoy incomprensiblemente le reivindican), el vociferante "phantástico, phenomenal y phabuloso", el del amaneramiento más untuoso y repugnante. Y que aullaba en los agudos sustituyendo al metálico instrumento, ¡¡¡ua, ua, ua, ua, uaaaa!!!. Nauseabunda perspectiva en verdad, como decía Charles Laughton ,cuando una enfermera interpretada por su esposa Elsa Lanchester, le iba a poner una inyección en su gordo culo en la estupenda "Testigo de cargo" (Witness for the prosecution, Billy Wilder, 1957). 

¡¡¡Que le den de trompetazos con saña en el coco!!!



A mi lo de los entrenadores en el fútbol de nuestros días me deja perplejo. Si exceptuamos a Leo Messi y Cristiano Ronaldo, las estrellas son ellos. Se creen dioses y sabios supremos en esto del balompié y hacen cosas algo excéntricas. Por ejemplo; si un jugador lleva jornadas acreditando un gran estado de forma pues van y lo quitan por esa ridiculez de las rotaciones (solo válida y a medias para aquellos equipos que juegan en competiciones europeas y en consecuencia multitud de partidos anuales), para demostrar que allí no manda ni Dios. Solo el "técnico" que es mucho más que Dios. ¿Se han planteado que haría el sr. Guardiola y su glorioso Barça sin el mejor jugador del mundo, Xavi e Iniesta, por ejemplo?. ¿Piensan que si entrenase a nuestro malhadado Real Zaragoza íbamos casi a ganar la liga?. Los periodistas deportivos - especie ,salvo excepciones, poco recomendable - les dan cancha. Y así están en más ruedas de prensa que los grandes jugadores. Que despropósito. Y que sueldazos los suyos. De entre esta patulea de "artistas sin arte", me pone perticularmente enfermo Don José Mourinho (o Javier Clemente, o Maradona) con su exhibición de gestualidad más histriónica que el Cristiano (juro que los portugueses no son así), su porcina educación, sus provocaciones rufianescas. Y total para qué. El Real Madrid sigue jugando tan mal como el año pasado y encima mete menos goles. Que peste, joer. Que les den.....


Luis Betrán

1) Bastantes años más tarde, John Wayne haría el indio persiguiendo elefantitos en la larguísima e insoportable "Hatari" (1962, Hawks, claro)

2) El rostro aniñado de Tony Curtis lo vemos reflejado en Tom Cruise (que no es mejor actor) y en Leonardo di Caprio (que si que lo es y con creces, aunque corre serio peligro con papeles como el protagonista de la chistosamente mala "Origen")

3) Hago constar que a mi ser Tarantino me parece más bien poca cosa, aunque ser Alex de la Iglesia todavía menos.

viernes, 1 de octubre de 2010

In memoriam: Arthur Penn




Hace un montón de años Arthur Penn (27/9/1922- 28/9/2010)  consiguió poner de acuerdo a tirios y troyanos. Su llegada al cine, como uno de los abanderados de la generación procedente de la televisión americana (1), en 1958, puso de acuerdo a Cahiers du Cinéma y a Positif, a Film Ideal y a Nuestro Cine. Era un gran director influenciado por la "nouvelle vague", que usaba gafas oscuras como Godard, y que fue saludado como cineasta de la violencia. Con el paso de los años su figura fue ensalzada en menor medida cuando no abiertamente criticada, para caer en el más absoluto de los olvidos del que será rescatado levemente por la triste noticia de su fallecimiento. ¿Que queda en nuestros días del autor de "Bonnie and Clyde?. Echemos un vistazo a lo más relevante de su filmografía.




1958.- El zurdo (The left handed gun)

Película manierista hasta la exasperación que ni antes ni ahora resulta de interés. Supuesta biopic del pistolero "Billy, the kid", Penn lo convierte en un personaje violento de un romanticismo añoso. La escena en que dispara nada menos que ¡¡a la luna!! define a le perfección la cursilería del director. Fue recibida con un entusiasmo que siempre me resultó incomprensible. Para acabarla de rematar, un inadecuado (por edad) Paul Newman ofrece todo un recital de tics Actor's Studio que en una entrevista en Fotogramas, allá por los ochenta, avergonzaban al mismísimos actor, sin que por ello dejase de estar orgulloso del film y de expresar su admiración por el cineasta. Más aún, se autoproclamaba culpable de los pequeños errores de la cinta. No, querido Paul, allá donde estés puedes estar tranquilo. Tan solo fuiste uno más de los responsables del bienintencionado desaguisado.





1962.- El milagro de Ana Sullivan (The miracle worker)

Penn había llevado esta pieza teatral a la televisión con gran éxito. Conocía perfectamente el material con el que trabajaba antes de embarcarse en la filmación. Y se nota. Entiendo que esta fue, es y será la mejor obra de su irregular y, a la postre,   decepcionante filmografía. Aquí la violencia estalla en el mismo rostro del espectador, gracias a la portentosa interpretación de una Anne Bancroft - tambien en menor medida Patty Duke - ambas galardonadas con justísimos Oscars. Con un blanco y negro tan feroz como el propio film, Penn narra con un estilo nervioso que no histérico esta historia de aprendizaje que llega a ser apasionante, a pesar de tratarse en el fondo de un melodrama teatral para plateas impresionables. Una gran película, en todos los aspectos. Siempre excelente cuantas veces se vea.


                                             


1963.- Acosado (Mickey One)

La más "nouvellevaguera" de sus películas y aquella, en la que además de las gafas, se sintió algo así como el Godard americano (mala cosa...). El film fue presentado en Venecia en 1964, donde hubo de competir con "Vaghe stelle dell'Orsa" (Luchino Visconti,  1964, León de Oro) y "Gertrud" (Carl Theodor Dreyer, 1964 obra maestra que no ganó el gran premio pero lo mereció más que la notable de Visconti). Fue abucheada y con razón ya que se trata de una obra aquejada de intelectualismo "a lo Kafka" y perfectamente críptica e insoportable. Naturalmente, en Film Ideal escribieron que había sido lo mejor del certamen italiano.


1966.- La jauría humana (The chase)

 


La más ambiciosa de las películas de Arthur Penn  y presunta disección de la paranoica (antes, entonces y ahora) sociedad americana en un modesto villorrio. El film tiene prestancia, un magnífico cinemascope y un reparto que reune a Marlon Brando (excelente y masoquista que era lo suyo en sus buenos tiempos), Jane Fonda, Robert Redford, Angie Dickinson, Janice Rule (malísima), E.G. Marshall (el cacique corrupto).......Fue recibida, casi con total unanimidad, como obra maestra. Tambien a mi me lo pareció. Pero el paso del tiempo ha dejado en evidencia lo banal y previsible de su carga crítica, sus exageraciones, su nulo sentido del humor. Vista hoy es una buena y discutible obra.






1967.- Bonnie and Clyde

El mejor film de Penn tras "Ana Sullivan". Asimismo influenciado por la "nouvelle vague" (se dijo que había sido François Truffaut ,el que estaba previsto en principio como director, quién se la recomendó al cineasta americano, muy amigo del equipo redactor de "Cahiers du Cinéma"). Esta revisión del "gang film" de los años 30 "made in Warner" - nada que ver con el cine negro cuya  denominación "film noir" se debe asimismo a "Cahiers" tras el estreno en Francia de "Laura" (Otto Preminger,  1944) - filtrada por el estilema godardiano se benefició de un éxito de crítica y público sin precedentes ni consecuentes en la filmografía de Arthur Penn. Tambien el paso del tiempo la ha dejado algo marchita. A pesar de ello, sigue siendo una cinta vibrante, con las numerosas escenas violentas filmadas magníficamente, con un equipo actoral formidable (con la excepción del siempre nulo Warren Beatty), con una Faye Dunaway que nunca volvió a brillar con tal resplandor. Bonnie Parker y Clyde Barrow se ganan las simpatías y la complicidad del espectador (rebosan glamour), a pesar de no ser más que un par de vulgares atracadores y asesinos. En este aspecto, prefiero la exposición, nudo y desenlace de un film tan modesto y espléndido como "El demonio de las armas" (Gun crazy, Joseph H.Lewis, 1950), con el que guarda numerosos nexos. Estamos en los años en los que la popularidad de Penn está en su más alto grado y es llamado "el cineasta de la violencia". Algo así como el nuevo Fuller.




Lo que vino despues fue consecuencia de "The chase" y "Bonnie and Clyde". Considerado como el cineasta progre de Hollywood, perpetró naderías "hippies" en "Alice's Restaurant" (1969), o westerns desmitificadores y "gauchistas" como la insufrible "Pequeño gran hombre" (Little big man, 1970) que le devolvió fugazmente el favor del público y en la que Dustin Hoffman con su cara de bobo hacía casi tantos gestos como Paul Newman en "El zurdo". El muy interesante "thriller" "La noche se mueve" (Night moves, 1975) nos hizo creer que su talento no estaba definitivamente agotado, lo que se repitió en menor medida en "Georgia" (Four friends, 1981). En ese no corto intervalo temporal filmó la horrible "Missouri" (The Missouri Breaks, 1976), western menos que mediocre con Jack Nicholson y un Marlon Brando autoparodiándose, disfrazándose (sin evitar hacer de señora) y fingiendo el payaso con vergonzantes maneras. El fracaso comercial tremendo de este fiasco determinó el futuro - ninguno - de Arthur Penn en los ochenta. Nada más se supo de él. Filmó algún film que otro que ni llegaron a estrenarse (al menos en nuestro país) y acabó refugiado en la misma televisión de donde había surgido.

Me ha chocado el texto que publica hoy Diego Galán en "El País" (muy admirador del cine de Penn en su época de crítico cinematográfico en "Triunfo" y "Nuestro Cine"). Lo reproduzco íntegro, porque sus conclusiones dejan en mejor lugar al cineasta de Filadelfia de lo que haría el responsable de este blog.



Es curioso que Arthur Penn sea considerado director de la violencia cuando en el trato personal era un hombre apacible, con aquellos buenos modales de cuando el respeto a los demás era parte fundamental de la convivencia. No se le conocieron gestos rudos, polémicas ni agresiones. Pacífico y casi siempre sonriente, hasta parecía tímido. Recuerdo una visita a su casa de Nueva York, en compañía de su buen amigo Chema Prado, cuando preparábamos para el Festival de San Sebastián un ciclo sobre la generación de cineastas de los años cincuenta que habían comenzado su quehacer en la televisión. Como había problemas para conseguir las copias, Penn sacó de un estante algunos vídeos antiguos que nos pasó por si podían resolvernos el problema, y aunque se trataba de copias únicas no insistió en que le fueran devueltos. Un tipo elegante.




Lo demostró de nuevo cuando en 2005 fue invitado por la Filmoteca Española a un coloquio sobre Don Quijote en el cine, que compartió, entre otros, con José Saramago. Qué grandes tertulias las de la Filmo. ¿Desaparecerán ahora si cambian a su director, como al parecer pretende la ministra? Penn, como tantos otros que han colaborado con la Filmoteca a lo largo de los años, seguramente estaría en contra de tal capricho. En aquella charla, Penn, gran estudioso del libro, expuso sus conocimientos sin pedantería ni exhibicionismo, descubriendo aspectos y matices. Quizás se le había quedado en el tintero algún proyecto cinematográfico en torno al Quijote y la violencia de su entorno. En los últimos años de su vida, el director de películas tan importantes como El milagro de Anne Sullivan o Bonnie y Clyde, tuvo desacuerdos con los jóvenes ejecutivos de los estudios, interesados solo en fabricar películas para adolescentes. Y lo que Penn quería reflejar en sus películas era esa honda violencia que late en su país, las contradicciones de las guerras que ha provocado, el racismo, la intolerancia, las injusticias del capitalismo... Por eso se dice que era el director de la violencia. Él se limitaba a reflejar la que existe en la vida real. Y lo hizo sin tapujos y con talento, en el cine, la televisión y el teatro. Ya no quedan muchos como él. Un clásico moderno que probablemente será revisado ahora en las filmotecas, como hace 15 años se hizo en el Festival de Valladolid. Aún tenemos mucho que aprender de Arthur Penn.

Diego Galán, "El País" (3-10-2010)

Amor de persistente fan.


Luis Betrán



miércoles, 29 de septiembre de 2010

Flashes varios




1) Anteayer se fue de la húmeda "lucky" dado que no le controlé como es debido. Y dijo barbaridades, en especial en lo que concierne a la huelga general de hoy 29 de septiembre de 2010. Confieso que a pesar de mi escasa o nula simpatía por los sindicatos (otro día explicaré los motivos, que los tengo), esta de más eso de que lo que no quieren los afiliados a CC.OO. o U.G.T. es perder su condición de liberados. Entre otras cosas porque no todos, sino tan solo una minoría dirigente, disfrutan de tamaño privilegio. "lucky" escribió lo que me cuentan había manifestado la sra. Esperanza Aguirre y resulta entonces que le damos la razón a tan peligrosa dama. Eso en "vergerus" ni había sucedido ni sucederá jamás. Como tampoco se dedicarán, mientras mi cerebro no se deteriore, loas o alabanzas al P.P., al sr. Rajoy, al sr. Ruiz Gallardón ni al resto de nostálgicos del franquismo con el temible Aznar a la cabeza. Tampoco soy yo nadie para aconsejar seguir o no seguir la huelga porque se derivaría de ello una vulneración de los más elementales principios democráticos.




2) Años y años persiguiend la película "M" de Joseph Losey,  remake que el cineasta americano - al que se ha dedicado un breve dossier en vergerus - realizó en 1951 del clásico indiscutible de Fritz Lang (1931). Tenía con este film la misma obsesión que con "Escape" (1948) de Manckiewicz (no conozco a nadie que la haya visto) o con "Cenizas" (Popioly, 1965) de Andrzej Wajda. El que la sigue la consigue y, por fín, vista para sentencia. Es desde luego una curiosidad más que nada por el estilo que aplica Losey a una historia que no difiere apenas de lo narrado por Lang en la que él consideraba su obra maestra. En su etapa americana el director de Wisconsin fue un competente y eficaz artesano de la serie B, con algún logro mayor como "El merodeador" (The prowler, 1951). En ese cobijo del escaso presupuesto se ubica su "M" que sigue al gran alemán,  pero aporta un barroquismo en los decorados y en la composición de los planos que más bien me hacen pensar en Von Sternberg que en el expresionismo. Hay además - moda de aquellos años - una peregrina explicación psicoanalítica y un desenlace largo y discursivo en el que gangsters, jóvenes y vagabundos intentan el linchamiento del asesino de niñas que podría tomarse como una clara denuncia de la "caza de brujas", en la que como sabemos Losey, antes de verse involucrado, se exilió a Italia y luego a Inglaterra (donde llevó a cabo lo más florido de su obra), tardando en atreverse a firmar con su propio nombre por su pertenencia al Partido Comunista Americano. Hay una alusión en una frase en la película bastante clara, amén de que el personaje de abogado alcohólico que interpreta Luther Adler no tendría razón de ser sin su alegato/mitin explicando a una masa rabiosa que no se está juzgando a un criminal. Waldo Salt es uno de los guionistas, lo que no impide que este sea el punto más flaco de la obra. "M" de Joseph Losey es una extravagancia no exenta de encanto ni de calidad. Muy lejos de Fritz Lang, como era de esperar.


"La estupidez es mucho más fascinante que la inteligencia. La inteligencia tiene sus límites mientras que la estupidez no" (Claude Chabrol)"





3) "El americano" (The american, de Anton Corbijn 2010)

Esta peli anda por las carteleras zaragozanas y al parecer con éxito considerable. Cosa que ha sucedido en los Estados Unidos, lo que me extraña un poco porque no va de supehéroes, ni de comics,  ni de juegos de Play Station y demás güarrerías yanquis. La irónica frase del socarrón Claudio III de Francia (ver dossier) - que nos ha dejado demasiado pronto - pocas veces se aplicará con mayor justicia que a esta memez que si es otra estúpida película americana aunque más modesta y no tan ilimitada en su estulticia como el nolaniano "Origen". Aquí se trata de una imitación del polar francés de los 60, del que dicho sea de paso nunca fui precisamente incondicional siquiera de su "maestro" el manierista Jean-Pierre Melville. Pena de Anton Corbijn, con lo que me gustó "Control" (2008), aquella estupenda biopic de Ian Curtis cantante de Joy División y suicida precoz en un Manchester heredado de lo mejor que tuvo el maltratado "free cinema inglés". El director es un formalista de primer orden, pero, como dicen los cahieristas, tan lujosa puesta en escena no sirve para levantar una no-historia traducida en un guión infumable por más que se ambiente en un exótico villorrio de los Abruzzos italianos. Añádase que George Clooney tandrá carisma, dicen, pero mal actor lo es con alevosía. Quiere hacer de Alain Delon maduro pero, al igual que el francés guapito, no hace gesto alguno. Será porque su ¿personaje? está angustiado pero tiene que disimularlo, digo yo. Así que se limita a poner cara de Danny Ocean, pero sin sonrisa. No tiene muchos más registros mr. Clooney. La chica - Violante Placido, hija de Michele - es igual de mala actriz y a mi que soy varón me resulta de muy buen ver. Se escuchan canciones de Renato Carosone y de Patty Pravo - algo antiguas, no - y el conjunto deviene en la enésima muestra del declive - en cine, no fastidiemos - del Imperio Americano. Como diría el estupendo y canadiense Denys Arcand.

Si no quieren aburrirse a manta, pueden optar por el espanto del "Lope" español que es igual de mala pero más entretenida. Y a esperar la "Balada triste de trompeta" del "genial" Alex de la Iglesia, que maese Luis no verá porque desde hace años los doctores, que tan mal le tratan, le prohibieron el cine de ese orondo caballero por razones de higiene mental.

Y como todo no va a ser negativo "Todo lo que tu quieras" es la primera peli que me gusta del previsible Achero Mañas. Y Juan Diego Botto, que luce pelucón y carmín con garbo y salero, podría ser el Goya al mejor actor an la Gala de los Cabezones de 2010. Claro, que ahora caigo, si el Presidente de la Academia de la Cinematografía Española es el Alex trompetero. Que peste con el "bestia" ese.


Luis Betrán

lunes, 27 de septiembre de 2010

El turno de Lucky




De oca a oca y tiro porque me toca así anda mi amado señor y esta vez no le faltan razones para estar de mala hostia y algo depre de modo que voy a ser bueno por una vez y no me voy a meter con él que el tío se fue el sábado a Casa Emilio con su panda de mochales a imitar el Festival de Eurovisión solo que con pelis joder que colección de majaretas y van y dividen los filmes en continentes pero mal porque Asia, Africa y Oceanía todos junticos en unión defendiendo la bandera de la santa tradición y además conocían de antemano los muy tahures cual iba a ser la función ganadora pero aún asi esa cena del último sábado de septiembre en refectorio rojeril hay que verla para creerla y eso que este año no cantaban lo del pasado que era tan horroroso como un tema se dice asi creo cuacuacua del Bisbal y formaban una masa coral a punto de nieve  berreando ponyo ponyo por ejemplo no se aunque creo no se y cuando estaban ya más orates que los tíos esos del origen del gilipollas del Nolan pues va el Emilio y le llama al jefe y le dice que baje que




hay gentes que quieren verle y se trata de antiguos camaradas suyos izquierdosos y amojamados y se pone a discutir con dos de ellos que si la huelga del 29 si que si la huelga del 29 no lo que me trae al coco aquella copla de la Piquer de la parrala en la que unos decían que si y otros decían que no sed un poco serios vejetes que nunca ha habido tantos motivos como para respaldarla porque nos vamos al carajo y el zapaterote ha hecho todo lo que ha podido para que asi sea y que vamos a tener un 20% de parados y que la juventud se va a quedar sin perspectiva alguna de laborar y esto es grave muy grave pero resulta que dudan y no poco de la honestidad de los sindicatos cuando todos sabemos que no son sino los herederos de aquellos verticales que amaban a Franco tanto como el partido de la oposición entonces en que quedamos cercanos inquilinos de residencias de ancianos pareado yo que soy mas listo que ellos a pesar de ser virtual por manes del Sam y el Chris me parto de risa jejeje jajaja cuacuacua y que nos habéis dado cuenta subnormales que esto es el conturbenio de Munich digo de Madrid que hay que protestar pero sin pasarse porque a la vuelta de la esquina hay que votar a los del pichoe no te jode no vaya a ser que se




emputen y no nos dejen ser liberados a los que siempre lo hemos sido y por el otre coté asoma la jeta el Rajoy que es una esclavo del Aznar o sea franquismo puro y duro y como me soplan marxchaufensen y engelshauen el strike o la gréve no es muy de recibo porque da la sensación de consensuada y de servir de entreno para la grosísima que le harían a la oposición aznariana que no va a resolver nada de nada porque son aun más chorizos que los que mandan ahora y ya es decir que en Aragón sabemos mucho de eso porque aunque el pochoe y el jeta de juanitotranvias y según lenguas de doble filo su señora con la chorrada esa del carril bici se van a poner casi tan ciegos como el Triviño aquel de la Plaza del Pilar y se ha podido leer en el mierdaldo de aragón que la deuda de los del ladrillo y cachirulo en complicidad con marcelinicoelmudico va a suponer en en Aragón la tierra noble cada ciudadano va a tener que apoquinar unos 2300 euricos en cómodos plazos que ellos son comprensivos y es que no se de nadie que en este cagallón de la política me merezca un mínimo de respeto y el que había se murió y ya vale de tabarras que no conducen a nada porque ya dijo el sabio tancredi que para que todo sigo igual es preciso antes que todo cambie lo que no es aplicable al cine español cuacua porque voy de la manica con el





señorcico y me lleva a ver un espanto sobre lopedevega en la que el autor del soneto que le mandó hacer violante y muchos otros versos maravillosos salta de cama en cama como un tenorio de los indigentes y hace poemas y folla y folla y hace  comedias y luego se larga porque el pueblo le quiere pero los que mandan no cosa que sucede en España, Espagne, Spain con inusitada frecuencia la hostia que para más recopón le dan no se que huevos de premio al alexdelaiglesia máximo especialista en fallasninoteras de celuloide desgraciadamente no inflamable y es que estos guripas del cine patrio de quieren mucho entre ellos y como en una inmensa mayoría son tan idiotas como inútiles se autopremian o se ponen por las nubes en otro contubernio esta vez con los que se autoproclaman criticos de mierda a 24 fotogramas por segundo, ay ay copón de la coponera como esta el mundo facundo como está el patio serapio.......







Lucky


Luis Betrán

domingo, 26 de septiembre de 2010

Ocho magníficas películas........ "invisibles"

La mayoría de la publicidad y de la cinematografía dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se quiera engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Porque si uno se dirige a una persona como si ella tuviese 12 años o menos, ella tenderá, con cierta probabilidad, a adecuar a ello su respuesta o reacción desprovista de sentido crítico (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”).

Noah Chomsky (dedicado a Christopher Nolan y "Origen" (Inception, 2009)

Estas películas que vienen a continuación será muy difícil que se asomen alguna vez a las pantallas zaragozanas. Quisiera hacer constar que entre ellas figura alguna americana, aunque lejos de las "de todos los días" que tanto hacen por la causa globalizada de la imbecilidad universal.


1) Me and Orson Welles.- Richard Linklater.- 2008 (USA)


 


Linklater  es uno de mis más queridos directores "indi" del cine americano. "Antes del amanecer" y "Antes del atardecer". Me cuesta entender como esta película no se ha estrenado en España, ni siquiera en Filmotecas o Festivales que yo sepa. El film trata del célebre montaje que Orson Welles llevó a cabo con el Mercury Theater del "Julio Cesar" de Shakespeare. No conocemos a los actores pero si a quienes interpretan: John Houseman, Everett Sloane, Joseph Cotten.....y mr. Welles jovencísimo y genialoide. Aparte de ser una obra imprescindible para cinéfilos, Linklater propone un acercamiento muy creíble a lo que pudo ser aquella puesta en escena y se permite bromas o no sobre el egomaníaco Orson (algo previsible) y el resignado Cotten. No es una gran obra, pero si una muestra excelente de que Linklater se mantiene en forma. Y un placer garantizado.


2) No me teman (Den du frygter).- Kristian Levring.- 2008 (Dinamarca


Esta extraordinaria muestra del gran cine danés que se viene realizando (y no viendo) en los diez o más últimos años, fue presentada en el Festival de San Sebastian del año 2008. Boyero, el subnormal profundo de la crítica española, la tachó de "repugnante". Ignoro las razones que pudo tener el tontolhaba de "El País" para aplicar semejante calificativo. La película es, no tengo la menor duda, la mejor y más original adaptación al cine del "Dr. Jekyll y mr. Hyde" del gran Stevenson. Muy por encima de los fiascos de Mamoulian, Fleming, Renoir, Fisher o Jerry Lewis. Aquí no hay monstruito sino cotidianeidad y píldoras aunque no para cambiar identidades. Cercana al universo bergmaniano, argumental y visualmente, es una obra dura, que no violenta, sobre la dualidad del ser humano. Como casi siempre en el cine danés por aquí anda, en el guión, el inevitable e imprescindible Anders Thomas Jensen, alma mater (como director o guionista) de la calidad de este cine del país escandinavo, que nada tiene que ver ni con el pasado (Dreyer) ni con  el presente más afamado (Lars Von Trier). Cercana, muy cercana a la obra maestra. Y compleja, muy compleja.


3) When you’re strange.- Tom Di Cilio.- 2008 (USA)




Al revés de lo que me sucede con Richard Linklater, no ha habido ninguna peli de Tom Di Cilio que me haya interesado hasta este excepcional documento - que no documental - sobre The Doors y Jim Morrison. Nada que ver con la propuesta fallida de Oliver Stone (The Doors, 1991), aquí hay poca trampa y menos cartón. Lo que vemos son los desmayos derivados por la borrachera de turno, las provocaciones, los conciertos más conflictivos y los mejores momentos de una banda de rock mítica y un cantante excepcional demonizado y alcohólico hasta el suicidio. protagonizado todo ello por Jim Morrison  himself. Gran labor de montaje y de recopilación de material visto o inédito para una película valiente, nada desmitificadora ni lo contrario, y que ayuda no poco a conocer a ese poeta maldito llamado Jim Morrison, enterrado, y no olvidado, en el famoso cementerio del Pére Lachaise parisino entre Edith Piaf, Oscar Wilde, Balzac, Eluard, Chopin, Modigliani, Bécaud, Meliés...... Imprescindible, obvio, para los amantes que queden del gran grupo americano y su carismático líder.


4) Un barrage contre le Pacifique.- Rithy Panh.- 2008 (Francia-Camboya)




Extraña combinación entre la literatura de Marguerite Duras y el universo fílmico del camboyano Rithy Panh con la inestimable ayuda de la siempre excelente y antipática presencia de Isabelle Huppert. Malos tiempos para algunos cineastas asíaticos de prestigio y calidad contrastados,  que se acogen a los amorosos brazos de la "douce France". Hou Hsiao Hsien, Tsai Ming Liang, Apichatpong Weerasetakhul, Nobuhiro Suwa (este ya más francés que japonés) son ejemplos de importantes directores con problemas de financiación de sus proyectos. A ellos se añade el autor de la imprescindible "S 21, la máquina de matar de los jémeres rojos" (2003)  pagando el peaje de una historia que le es más bien ajena. Pero como la película está rodada en Camboya y se expone bien claro el racismo de los franceses en los tiempos de la ocupación de Indochina, Rithy Panh salva el pellejo autoral con  demasiadas limitaciones y consigue una buena película que deviene en bello producto artesanal que puede gustar o no. Incomprensible asimismo que no se estrene.


 


5) Tres idiotas. (Three idiots) - Rajkumar Hirani.- 2009 (India)

La película de mayor éxito taquillero en la historia del cine de la India, con unos índices de recaudación que se acercan a los más altos de la industria de Hollywood. Estrenada asimismo en U.S.A., este es un Bollywood "aggiornado". Cuenta, como no, una bonita historia llena de risas y llantos que puede hacerla irresistible en sus más de tres horas de duración. Pero hay novedades: las coreografías escasean, se ven culos al aire (masculinos, no hay que hacerse ilusiones), se hacen pis los varones con profusión indecente (habrase visto) y el humor que asoma constantemente en la película está en la línea Appatow lo que en mi caso no es muy grato. Tampoco Amir Khan, guapito y joven, puede compararse al gran Sharukh Khan en ningún aspecto. Y es una lástima. Con todo es una brillante función que aún siendo un Bollywood menor no da lugar al menor atisbo de aburrimiento. Y determinadas secuencias, que no cuento, son espléndidas. Producida por Chopra con  muy abundantísimas rupias.




6) Rabioso sol, Rabioso cielo.- Julian Hernández.- 2009 (México)

Otra vez el cine gay del mexicano Julián Hernández. Y de nuevo una película aún más bella que "El cielo dividido" (2006). Hay que superar un handicap que puede ser insalvable para algunos recios machos hispanos (¡¡¡mira tú en México lindo¡¡¡): su temática y la proliferación de cuerpos desnudos masculinos aunque raramente los genitales. Esta es una experiencia visual y estética de primera magnitud. Su fotografía en blanco y negro es la más contrastada y apabullante que he visto en años. Digase lo mismo cuando vira al color. Es, asimismo, un film en el que lo que importa son  los ojos. Miradas de deseo que impresionan, de frustración, de indiferencia. Mucho más que enculamientos y otras procacidades que apenas cuentan. No hay argumento alguno, ni prácticamente diálogos. Si frases que se sobreimpresionan y monólogos, en su larguísimo tercio final, femeninos de la Sibila de Delfos mezclada con el mito cristiano de la resurrección de Lázaro en paisajes de tierra, rocas y grutas por donde discurre la pureza del agua. Pandora no vino a la Tierra para abrir su caja y esparcir el mal sino para iluminar a los hombres. Con leves influencias de Pasolini y de Jodorowsky, Hernández es poseedor de un estilo propio y único de exquisito refinamiento. De sus nada menos que 190 minutos se han extirpado unos cuantos  para su estreno comercial dejándola en tan solo 135 m. Es imposible que en la poda no se haya perdido una notable porción de tan abrumadora hermosura pictórica. No apta para muchos paladares; por lo que es y por lo que dura. 






7) Madre (Mother).- Bong Joon-ho.- 2009 (Corea)

Excepcional melodrama coreano que si no fuera por un final que contradice el resto de lo que hemos visto sería una obra maestra absoluta. Bong Joon-ho es uno de los grandes del que, probablemente, sea el mejor cine de Asia junto al filipino, ahora que ni chinos ni japoneses atraviesan su mejor época. Tengo que decir que a mi "Memories of murder" (2003) me gusta mucho pero "The host" (2006)  nada, y que este cineasta me descoloca con sus saltos de género que recuerdan a viejos maestros del Hollywood clásico que lo mismo arreglaban bien un roto o un descosido (el gran Wyler sin ir más lejos). Pero ante un film como "Mother" uno se queda asombrado ante la singularísima relación de esa madre con su oligofrénico hijo que no es, pero toma algún matiz prestado, ni la "Coraje de Brecht ni la Kusters de Fassbinder". Dotada de una intensidad dramática arrolladora, de un ritmo narrativo sin desmayos y de no pocas sorpresas, no dudo en calificarla entre las mejores películas que vi en 2009. Simplemente maravillosa.






8) Devrim arabalari.- Tolga Ormek.-  2008 Turquía


Es la historia del intento de Turquía de construir un "automóvil nacional" en la década de 1960, poco después del golpe militar que sustituyó a una democracia por una "junta independiente".  Los personajes principales son los ingenieros de la Dirección de Ferrocarriles del Estado, quien emprendió la tarea casi imposible de diseñar y construir  un automóvil a partir de cero sólo en 130 días naturales. Partiendo de un guión de hierro y unos actores excelentes, esta espléndida película recupera un añejo sabor a clasicismo en la línea de la mejor narrativa del cine americano clásico, o del cine italiano de los 50 y 60 personificado en directores como Monicelli, Zampa o Comencini. Y, aunque su argumento nada tenga que ver, me recuerda en su tono satírico a "Bienvenido Mr. Marshall". Tragicomedia de ilusiones imposibles, es la muestra mejor y más representativa de un cine turco de calidad que se sitúa en terrenos muy diferentes a los que transitan cineastas como Fatih Akim o Nuri Bilge Ceylan. Acaso algo previsible en su zona final para un espectador de occidente, que no turco, mezcla con total éxito un sentido del humor que nos puede llevar hasta la carcajada con un patetismo y tristeza derivado de la imposibilidad de realización de un sueño. Estrenada en USA y premiada en "festivales menores", ha sido considerada por el prestigioso crítico Jonathan Rosenbaum como "la mejor película de la historia del cine turco", afirmación refrendada por  en la propia Turquía. El, para nosotros, desconocido Tolga Ormek firma asimismo el guión.



Luis Betrán